Indignante: el joven asesinado por motochorros les pidió perdón para que no le siguieran disparando
Elías Ojeda Vázquez, de 23 años, recibió un balazo por la espalda por parte de ladrones que simulaban ser repartidores de una famosa aplicación.
Un joven fue asesinado de un disparo en la espalda por dos delincuentes que simulaban ser repartidores de una conocida aplicación y querían apoderarse de la moto de la víctima.
El último intento de Elías Ojeda Vázquez por salvar su vida quedó registrado por una cámara de seguridad: acorralado por los motochorros que acababan de atacarlo, el joven llegó a pedirles perdón para que no siguieran disparándole.
El ataque ocurrió el miércoles cerca de las 21:30, en el cruce de Polonia y Piñero, en José C. Paz, cuando Elías volvía a su casa en el barrio Sol y Verde después de haber ido al gimnasio y fue interceptado por los ladrones.
De acuerdo con la reconstrucción policial y el video del ataque, los asaltantes le exigieron que entregara la moto, el joven aceleró para intentar escapar y uno de los malvivientes le disparó por la espalda.
La víctima manejó algunos metros más, pero terminó aminorando la marcha y desplomándose sobre a vereda. En ese momento, se escucha cómo el joven rogó por su vida: "Disculpá, amigo, perdón, te pido disculpas", gritó, solo para que no lo remataran.
Enseguida, los delincuentes frenaron la moto en la cual se trasladaban, tomaron la de la víctima y escaparon, sin siquiera mirar al muchacho, quien falleció en el Hospital Mercante tras haber sido trasladado de urgencia.
"Era buen chico, emprendedor, entrenaba"
La víctima tenía 23 años y se ganaba la vida vendiendo artículos por Internet. La moto que le robaron no solo era su medio de transporte: también la utilizaba para desarrollar su actividad comercial.
Thiago, uno de sus amigos, lo recordó como un joven dedicado al trabajo y al deporte: "Era un chico muy bueno. No buscaba quilombo, iba a entrenar. Era un emprendedor, laburaba para él", contó a TN.
Thiago también describió el vínculo que tenían con "Tito", como le decían en su entorno: "Es la mejor persona que me pudo haber tocado como amigo y ya no lo tengo. Quedan los recuerdos nomás", lamentó.
Horas antes del crimen, el joven había pasado por la peluquería de un amigo. Allí se cortó el cabello, estuvo un rato jugando a la PlayStation y después anunció que se iría al gimnasio.
Su amigo recordó aquella última despedida con una frase que ahora adquiere un significado dramático: "A las siete de la tarde me dijo: ‘Voy al gimnasio y vengo'. Y no vino más".
El fuerte reclamo del padre
José Luis, el padre de Elías, expresó su dolor y reclamó avances en la investigación. "Siento mucha bronca, quisiera que haya justicia. La policía se está moviendo, pero quisiera que se muevan más", manifestó al mismo canal.
También destacó la vida cotidiana que llevaba Elías y cuestionó la violencia con la cual fue atacado: "Mi hijo era sano. Iba al gimnasio, trabajaba, venía todas las tardes acá. No se merecía esto, que estos ratas lo maten por la espalda. Estoy recaliente", remarcó.
Mientras continúa la búsqueda de los dos delincuentes, las imágenes de las cámaras de seguridad se convirtieron en una de las principales evidencias para reconstruir el ataque que terminó con la vida de Elías.

