"UN GARRÓN"

La novia de Facundo Moyano reconoció que consumió cocaína, negó la violencia y pidió retomar la relación

Candela Arizaga declaró este jueves ante la Fiscalía porteña especializada en Violencia de Género. Dijo que atravesó un "brote psicótico", sostuvo que nunca fue víctima de Facundo Moyano y pidió que se levanten la perimetral y la prohibición de contacto.

Candela Arizaga, la novia del ex diputado Facundo Moyano -acusado por lesiones y privación ilegítima de la libertad-, declaró este jueves ante la Justicia porteña, reconoció que había consumido cocaína y volvió a negar haber sufrido violencia por parte del imputado.

Según informaron fuentes del Ministerio Público Fiscal (MPF) de la Ciudad de Buenos Aires a la agencia Noticias Argentinas, la joven de 23 años pidió estar acompañada por su nuevo abogado, Roberto Herrera, mientras prestaba testimonio en la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N.° 3 de la Ciudad, especializada en Violencia de Género.

Arizaga contó que conoció al sindicalista en enero de 2024 a través de Instagram. "Pasamos por muchas etapas, fuimos amigos, yo estuve en pareja con otra persona y lo dejé de ver, pero estoy de novia con él desde enero de 2026, hacemos muchas cosas juntos, viajes, pero no convivimos, cada uno tiene su departamento, y nos vemos seguido", relató.

El relato de la noche de los hechos

La modelo explicó que al edificio de la avenida Del Libertador al 5400, en Belgrano, "solo ingresa cuando entra con él", que Moyano "tuvo llaves en un momento, pero ahora no" y que "al departamento se accede con huella (para salir no), no con llave". Además, reconoció no haber vuelto a tener contacto con el imputado desde el martes, día de los hechos.

"Ese finde estuvimos juntos, comimos con su familia, al otro día fuimos a la cancha (de River), el domingo volvimos de la cancha al departamento de él y vimos una película, y como no tenía sueño, empecé a consumir cocaína", describió. Y agregó que al día siguiente avisó por WhatsApp a la empleada doméstica que no fuera a trabajar porque habían "trasnochado".

Arizaga aclaró que "nunca probó droga" con el ex legislador y atribuyó lo ocurrido a su estado: "Yo venía con cambios en estado de ánimo y no fue una buena mezcla y tuve un brote psicótico". Sostuvo que esos cambios anímicos se debían a "problemas con sus amistades", la lejanía de su familia y la soledad.

"Sentía que me perseguían"

La creadora de contenido describió lo poco que recuerda de esa jornada. "A mí me pareció raro, en ese momento sentí que me persiguen cosas, como que alucinaba, mi mente no estaba ahí, estaba en otro lado, yo quería huir. Lo poco que me acuerdo es que estaba corriendo en la calle, me fui de la casa por el ascensor, y corrí; mi recuerdo es correr, sentía que me perseguía, y no sabía ni quién era", detalló.

También reconstruyó el momento en que pidió ayuda en la vía pública: "Le pregunté a la policía si Facundo me estaba corriendo, si era real o una imaginación. Me acuerdo poco y nada, supongo que el colectivero llamó al 911 porque ahí vino la policía. Cuando llegó la policía me llevaron en ambulancia directo al hospital". En su declaración, dijo haberse tropezado y lastimado las rodillas.

Según su testimonio, el ex diputado nunca se drogó delante de ella, por lo que esa situación "no era algo normalizado en la pareja". Ante la consulta de la fiscal sobre cómo consiguió la droga, respondió que "es muy fácil conseguir" y negó haber bebido alcohol.

El pedido para retomar la relación

Arizaga volvió a sostener que nunca sufrió violencia verbal o física por parte de Moyano, ni de parejas anteriores, y calificó de "garrón" no poder comunicarse con él mientras avanza la causa.

En ese sentido, pidió el cese de las medidas restrictivas vigentes -la prohibición de contacto y la perimetral-, ya que manifestó su deseo de retomar la relación. Sobre la jeringa secuestrada en la vivienda, explicó que el acusado la utiliza para tratar una sinusitis.

De la audiencia también participó la licenciada Camila Díaz, trabajadora social del Equipo de Intervención Domiciliaria (EDID) del MPF porteño, que brinda asistencia directa a víctimas de delitos en situación de alta vulnerabilidad.

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