PALABRA

"Seis flaquitos me quisieron robar y los reventé": el llamado al 911 del comerciante que mató a un adolescente

El comerciante aseguró que seis jóvenes intentaron asaltarlo y abrió fuego. La fiscalía cuestiona su versión y pidió que quede detenido.

Mientras se espera la audiencia en el Juzgado de Garantías N° 3 que definirá si Ulises Cristiano queda en prisión preventiva o recupera la libertad, la investigación sumó nuevos elementos sobre el crimen del adolescente de 16 años Sebastián Nazareno García. 

Entre las pruebas incorporadas al expediente aparece la transcripción del llamado que el comerciante realizó al 911 apenas después de disparar contra el grupo que, según su versión, intentó asaltarlo.

"Seis flaquitos me quisieron robar y los reventé a tiros. Cayó uno, mándame un patrullero y ambulancia", dijo Cristiano al operador del 911. El episodio ocurrió alrededor de las 4.30 del domingo 16 de agosto, en la avenida Champagnat al 3500, en Mar del Plata.

El lugar donde fue el hecho. 
El lugar donde fue el hecho. 

Cuando el operador le preguntó si los jóvenes estaban armados, el comerciante respondió que no lo sabía. Explicó que estaba dentro de su camioneta y que comenzó a disparar cuando intentaron abrir las puertas. "Cayó uno, acá hay uno caído en el pasto y están las tres bicicletas tiradas acá", agregó antes de identificarse y volver a pedir la presencia de un patrullero y una ambulancia.

La fiscal Constanza Mandagarán puso el contenido de esa comunicación bajo la lupa. En el pedido de prisión preventiva presentado este lunes, señaló que Cristiano no mencionó la presencia de armas de fuego ni describió una agresión física o mediante disparos contra él o su tío.

Siete disparos y la discusión por la legítima defensa

Las grabaciones analizadas durante la pesquisa registraron siete detonaciones compatibles con disparos de arma de fuego. Los investigadores establecieron dos secuencias: una primera con cinco detonaciones consecutivas y una segunda con otros dos disparos aislados.

Junto a la camioneta fueron halladas exactamente siete vainas servidas. Según la fiscalía, todas fueron percutidas por el arma utilizada por Cristiano, una pistola calibre nueve milímetros. 

Dos testigos aportados por la defensa habían manifestado que escucharon dos tandas de detonaciones y presumían que podía tratarse de un intercambio de disparos, pero el análisis de las evidencias determinó que las siete detonaciones correspondieron al arma del comerciante.

También se detectaron residuos de disparo en la mano izquierda de García. Para Criminalística, ese hallazgo admite distintas hipótesis: que el adolescente hubiera efectuado un disparo, que hubiera manipulado recientemente un arma o que hubiera estado a muy corta distancia de la ejecución de un tiro y recibido partículas.

Las imágenes incorporadas al expediente adquirieron relevancia para la fiscalía porque, según Mandagarán, muestran que la primera secuencia de disparos fue realizada a una distancia extremadamente corta, aproximadamente la longitud de un brazo. La acusación sostiene que esa evidencia coincide con una de las hipótesis periciales y no permite concluir que García tuviera un arma.

Frente a ese planteo, los abogados Ibar Sallaz y Gonzalo La Menza mantienen la defensa de Cristiano y sostienen que actuó en legítima defensa. Los letrados ya reclamaron la excarcelación plena y buscarán que el comerciante recupere la libertad.

La bicicleta de los menores y la camioneta que intenatron robar. 
La bicicleta de los menores y la camioneta que intenatron robar. 

En su presentación de 50 páginas, la fiscal consideró que hasta el momento no existen pruebas que respalden la versión del imputado sobre una agresión armada. También cuestionó el despliegue que, según la investigación, realizó Cristiano esa madrugada: llevaba dos pistolas calibre nueve milímetros, una escopeta, un rifle, una importante cantidad de municiones y un handy.

Para la acusación, ese accionar configura una conducta de "objetiva peligrosidad" y no una maniobra destinada únicamente a prevenir o disuadir un delito. 

Mandagarán pidió la prisión preventiva al considerar acreditados riesgos de fuga o de entorpecimiento de la investigación, además de valorar la gravedad de los hechos, la edad de la víctima, la nocturnidad y la pena en expectativa.

La fiscalía también solicitó que se autorice de manera compulsiva la apertura del celular de Cristiano, ya que el comerciante no entregó voluntariamente el patrón de desbloqueo. Al mismo tiempo, Mandagarán adelantó que no se opondría a que una eventual prisión preventiva se cumpla bajo arresto domiciliario.

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