El avión del príncipe -el primero de los líderes en arribar al país por el G20 del viernes y el sábado- llegó al aeropuerto de Ezeiza procedente de Túnez, y el gobernante, quien fue recibido por el canciller Jorge Faurie, luego partió hacia la embajada saudita en una caravana de autos.

Mohamed bin Salman, de 33 años y gobernante de facto de Arabia Saudita, está en el ojo del huracán desde el brutal asesinato del periodista del Washington PostJamal Khashoggi, el mes pasado dentro del consulado saudita en Estambul. Antes de su arribo, una organización internacional lo denunció ante la Justicia local y pidió que intervenga. 

Mohamed bin Salman.

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Esta semana, la organización Human Rights Watch (HRW) pidió a la Justicia argentina que evaluara presentar cargos de crímenes de guerra contra Bin Salman por la intervención militar de Arabia Saudita en el vecino Yemen, que ha dejado miles de civiles muertos desde marzo de 2015.

El periodista trabajó largo tiempo en medios del reino ultraconservador, donde no existe la prensa independiente, pero en los últimos años se radicó en Estados Unidos y escribió una serie de artículos en el diario The Washington Post muy críticos de Bin Salman.

Turquía dijo que el crimen de Khashoggi fue ordenado desde "las más altas esferas" de la monarquía saudita, aunque sin acusar directamente al príncipe, y se ha quejado de que Arabia Saudita no colabora en la investigación todo lo que debería. Tras cambiar varias veces su versión de los hechos, Riad dijo que el periodista murió en una pelea que se desató poco después de su ingreso al consulado con miembros de un equipo enviado a detenerlo por un general que actuó sin autorización y que fue destituido.

La prensa estadounidense aseguró que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) concluyó que Bin Salman ordenó el asesinato, pero el presidente Donald Trump rebatió luego esas informaciones y aseguró que la inteligencia de su país no había llegado a ninguna conclusión definitiva.

Donald Trump, quien la semana pasada negó informaciones de prensa de que la CIA concluyó que el príncipe ordenó el asesinato, pese a admitir que "tal vez lo hizo y tal vez no".

Trump descartó tomar más medidas contra Arabia Saudita, tras haber sancionado a 17 personas vinculadas con el crimen de Khashoggi, y adelantó una posible reunión con el príncipe Mohamed en la capital argentina.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, uno de los más críticos con Riad tras la muerte del periodista, también podría encontrarse con MBS en el foro, según la Cancillería turca. 

Si bien los cruces entre Ankara y el reino se han intensificado desde el incidente, la endeble situación de la economía turca podría facilitar un acercamiento entre ambos países.
Mayor distancia se espera, en cambio, de los países europeos.

Estados Unidos y Francia sancionaron a varios funcionarios sauditas por el crimen del 2 de octubre, pero no al príncipe heredero. Alemania, Noruega y Dinamarca dejaron de vender armas a Arabia Saudita por el asesinato.

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Por la llegada del príncipe. En la embajada hubo movimiento durante todo el día. (Jonatan Moreno-Crónica)

Tras su arribo a la Argentina, el líder saudí se hospedó en la embajada de su país. Se supo que Bin Salman prefería asentarse en un lujoso hotel de Buenos Aires, pero por cuestiones de seguridad, su propio personal le recomendó que lo hiciera en el edificio que la república de Arabia Saudita tiene en el barrio porteño de  Palermo.

Embajada de Arabia Saudita. Bin Salman pasará sus días en Del Libertador y Ocampo. (Jonatan Moreno-Crónica)

Fuente: Télam