El ministro de Defensa, Oscar Aguad, ordenó este lunes al jefe de la Armada, vicealmirante José Luis Villán, explicar el aparente “error en la comunicación“ brindada por el gobierno ante el Congreso. Las autoridades navales señalaron que la documentación que ubicaba el teatro de operaciones del submarino en la zona de Malvinas, a través de unas coordenadas corregidas a mano, tenía anotaciones manuscritas y no formaba parte de las instrucciones impartidas al ARA “San Juan”.

“Esas anotaciones no formaron parte de las instrucciones impartidas”, aclararon. A su vez, advierten que “el mensaje naval oficial se encuentra en manos del Poder Judicial de la Nación”, aunque no especifica si ese mensaje oficial fue transmitido también al Ministerio de Defensa o a la jefatura de gabinete.

La polémica creció cuando se conoció que parte del informe de gobierno presentado la semana pasada ante el Congreso, el jefe de gabinete, Marcos Peña, entregó un documento confidencial de la Armada Argentina con coordenadas que indicarían que el submarino ARA “San Juan” pudo haber estado a pocos kilómetros de las Islas Malvinas en la previa a su desaparición.

Esa ubicación contribuiría a la hipótesis de que la nave pudo haber sido víctima de un ataque, pero ayer habló la jueza de Caleta Olivia, Marta Yáñez, a cargo de la investigación: “Hay tantas teorías como argentinos, el submarino todavía no apareció. Hay que ser sumamente prudentes”.

Aunque la respuesta del gobierno al Poder Legislativo podría aportar a la teoría de un ataque, según pudo reconstruir Crónica y en base a lo plasmado en el expediente por la jueza Yáñez, la investigación judicial no iría en esa dirección y la magistrada casi tendría descartada la teoría de un ataque o de una coalición con otra nave.

Alcance de la misión
Consultado por el Frente para la Victoria sobre la misión y las tareas que estaba cumpliendo el ARA “San Juan” al momento de su desaparición, el jefe de gabinete adjuntó información técnica inédita para los ciudadanos pero que forma parte de la causa hace rato. El objetivo primario del ARA “San Juan” “era la localización, identificación, registro fotográfico/fílmico de buques frigoríficos, logísticos, petroleros, buques de investigación de otras banderas, etc., que se encontraran realizando alijo con un buque pesquero”, explica el jefe de ministros.

“(...) con el propósito de verificar el cumplimento de los convenios suscriptos por ambos países”. Es decir, que el submarino también estaba monitoreando las embarcaciones y aeronaves de Malvinas, algo que fue negado en reiteradas oportunidades por la Armada y el Ministerio de Defensa.

El documento confidencial de la Armada ordenaría ampliar la zona de búsqueda.