Por Roberto Di Sandro 
El Decano 70 años en la Casa Rosada 
rdisandro@cronica.com.ar

Ahora se le llama "recalibración" al cambio de la economía. Antes de fin de año, en que se produjo la modificación, tenía diferentes denominaciones con alternativas bastantes inconsistentes. Pero, de pronto, cuando se generó aquel anuncio de cinco figuras preponderantes del gobierno revelando que la inflación no era la que se preveía en "los cálculos gubernamentales", la cosa comenzó a descontrolarse.

Es así que un informe de una entidad sería y responsable como es el Instituto Argentino de Análisis Fiscal, en consonancia con una parte final del ministro Nicolás Dujovne, impactó en todo el cuerpo gubernamental y entonces debieron modificar el trazado económico para 2018.

Tanto es así que, mientras vacaciona en Villa La Angostura, el presidente Mauricio Macri no puede dejar de preocuparse de que la inflación no baja; la situación económica social se complica y lee a cada instante el informe de la entidad mencionada. Este dice, nada más y nada menos, que la economía está estancada.

Coincide con esa parte registrada por el ministro de Hacienda y es, sin duda, el hecho más elocuente de la pesadilla numérica que atravesamos. Otro tema que inquieta es el aumento constante de los precios. El clima es complicado.

Diálogo y más diálogo

Desde el mismo lugar donde descansa, algunos comentarios escuchados mencionan constantemente una palabra: diálogo. Conceptúan que Macri quiere iniciar 2018 con más entendimiento y más conversaciones. En una palabra, dice una voz: "Más diálogo". De allí que de inicio nomás habló "con alguien". Nunca se sabrá. Sólo se percibe la brisa de una breve señal: "hombres trabajando". Sin duda, mucho que ver con el sector laboral.

Por eso se percibe que resolvió frenar, "por ahora", el tratamiento de la reforma laboral. Antes habría alguna comunicación "medio tripartita", entre el mandamás, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca; y quizás el que preside el justicialismo dentro del Congreso.

Una imagen que cae

Hay que pagar el costo de una situación bien complicada. La imagen del mandatario ha caído entre 8 y 10 puntos. Justamente aparece ahora la modernización del Estado: una tarea de achicamiento en diferentes ámbitos estatales que toca a la propia gente. Hay suspensiones y despidos.

Apareció un decreto con diferentes alternativas y que genera inquietudes. Se están realizando revisiones, análisis, operaciones constantes para reducir al máximo el personal. Se busca primero conocer cómo se movilizan los niveles más altos y en qué forma encaran sus tareas.

Si van a cumplir sus misiones: si se toman licencias apresuradas; si no se cumplen requisitos fundamentales que están dentro de las resoluciones y decretos establecidos. Es decir, cumplir las horas que corresponden y dedicarse a la tarea que se les asigna. Los "ñoquis" deben eliminarse, aprecian en los diferentes lugares consultados.

Sin embargo, el gobierno asiente que "no se puede echar porque sí nomás". Al que no trabaja se lo debe castigar previo análisis "de por qué ese mal comportamiento" y al que trabaja "mantenerlo y ayudarlo a capacitarse aún más, pero dentro de un consenso presupuestario que le sirva para poder desenvolverse en la vida".

Comenzó 2018 y en la Argentina, de una vez por todas, debemos llegar a un acuerdo de mayor entendimiento dejando de lado la famosa grieta y la violencia.