Por Luciango Bugner
@lucianobugner 

El punto 5 del documento CGT-Mar del Plata firmado el pasado 18 de enero es claro: "Apoyar y acompañar activamente a las organizaciones que se declaren en conflicto". Pero la interpretación, según parece, es libre. Carlos Acuña, triunviro que validó el escrito, no movilizará el 21 de febrero debido a la "politización de la protesta".

El kirchnerismo, como tantas otras veces, vuelve a ser el factor clave de la división. El límite en Azopardo parece ser Cristina Fernández de Kirchner. Tal es así que, en la última reunión del Consejo Directivo (en la cual faltó Héctor Daer), se escuchó decir: "Algunos se meten, erróneamente, en las internas del peronismo y del kirchnerismo".

Y eso se terminó de justificar este domingo, cuando Carlos Acuña (líder del Sindicato de Obreros y Empleados de Estaciones de Servicios, Garages, Playas de Estacionamiento y Lavaderos) confirmó en "Toma y Daca": "Mi gremio no va a movilizar el 21F. Pero eso no quiere decir que no apoyemos los reclamos de cada sindicato".

Acuña justificó la ausencia diciendo que "le damos argumento al mismo gobierno para decir que los mandó Cristina y no es así". "Por un lado -agregó- el gobierno haciendo toda una campaña de difamación como que es un problema personal de Moyano, y por otro lado tenemos sectores políticos que se cuelgan a un reclamo de los trabajadores, que no corresponde que se politice".

Con este panorama reflota la frase que  María Eugenia Vidal utilizó allá por marzo del año pasado: "Es hora de que los dirigentes sindicales se sinceren y digan si son kirchneristas". Lo cierto es que el Frente para la Victoria (hoy Unidad Ciudadana) es el responsable de dividir a una CGT fragmentada desde hace tiempo.

No es casual que, entre otros, Walter Correa, de Curtidores; Hugo Yasky, en representación de la CTA; y Vanesa Siley, de judiciales porteños, llamen a sus sindicatos a marchar el miércoles de la semana que viene. Los tres son diputados nacionales por Unidad Ciudadana. Lo mismo sucede con los movimientos sociales. La CTEP, Barrios de Pie y la CCC manifestaron, de manera unánime, que marcharán junto a Moyano porque, según confió ante Crónica el dirigente social Daniel Menéndez, "el gobierno no sólo avanza sobre los derechos de los trabajadores formales, como puede verse en la discusión actual que mantiene con Moyano, sino que además le da la espalda a la discusión por la Emergencia Alimentaria y no implementa la Emergencia Social".

El otro grupo que ya manifestó su apoyo a Camioneros es la Corriente Federal de los Trabajadores, encabezada por el bancario Sergio Palazzo. El miércoles, en tanto, la ex CGT Azul y Blanca -creada por Luis Barrionuevo en 2008- se reunirá para definir la postura con la marcha, aunque Carlos Acuña ya lo adelantó: "Es muy probable que Barrionuevo (gastronómicos) tampoco movilice". A estas bajas se le suman las ya sabidas, como Obras Sanitarias, UTA, porteros, Comercio, la Uocra, UPCN y Fraternidad, entre otros.

"Salvo Santa Maria, no mueve el amperímetro los que se bajan de la marcha", disparó Palazzo. Y lo mismo deslizan desde Camioneros, donde confían en movilizar a unas 250.000 personas, y cuentan: "Nosotros metemos 100.000 personas. Los movimientos sociales, unas 70.000. Las CTA y los docentes, otras tantas".