La gobernadora Alicia Kirchner juró por segunda vez al frente de la provincia. Lo hizo junto al vicegobernador Eugenio Quiroga, en el Colegio Salesiano. Con políticas contracíclicas al modelo de la alianza Cambiemos, y pese a la caída de los indicadores de la macroeconomía, Santa Cruz es hoy una de los pocos distritos que no se endeudó en dólares.

Con ese alivio, planteó una serie de ejes para los tiempos que vienen, de la mano del “modelo nacional y popular” que restauran Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. La radiografía del escenario político en Santa Cruz muestra que, en la región patagónica, fue la única que no aceptó la sugerencia del gobierno de Mauricio Macri para salir a buscar deuda con bonos emitidos al extranjero.

No fue el caso de Neuquén, Tierra del Fuego, Río Negro ni tampoco el de Chubut, la provincia con la que comparte mayor flujo económico por la explotación petrolera en el Golfo San Jorge, que tiene casi el 90% de su pasivo en moneda norteamericana. Santa Cruz fue la provincia más castigada por las políticas de Cambiemos que la dejaron sin obra pública nacional, a excepción de las represas sobre el Río Santa Cruz, que estuvieron paralizadas dos años pese a que el financiamiento es de la República Popular China.

Tal como cita el sitio de laopinionaustral.com.ar, esa debacle comenzó con la caída de Austral Construcciones, la empresa de Lázaro Báez detenido por presunto lavado de dinero, en un esquema de "corrupción k" que incluyó grandes despliegues en búsqueda de dinero robado al Estado y allanamientos con el fiscal Guillermo Marijuan buscando bóvedas debajo de la tierra.

Casi 2.000 obreros de la construcción quedaron en la calle y el gobierno provincial subsidió a una buena parte; más tarde, reunió a las operadoras mineras y las comprometió a la firma de un fideicomiso, ‘Unirse’, con el que financió obra pública y cubrió el servicio de seguridad, salud y educación.

A todo eso, Kirchner lo llamó el "Acuerdo Social santacruceño". La provincia fue la primera en llevar a la Corte Suprema la eliminación del Fondo Federal Solidario, por el cual ya se perdieron casi 900 millones de pesos, y otros decretos de necesidad y urgencia que Macri usó como mecanismo para sortear la Congreso y, por ejemplo, tirar sobre el lomo de las provincias el costo de algunas medidas como el congelamiento de los combustibles a partir del precio diferencial del barril de crudo, por el cual cayeron las regalías por otros 400 millones de pesos por mes.

Como última diatriba contra el poder central, Santa Cruz le envió la semana pasada una carta documento al presidente de la República para reclamarle el cumplimiento del consenso fiscal por el cual resignó unos 900 millones de pesos, caso contrario, denunciará el acuerdo. Sin embargo, en la reunión que tuvo este martes la gobernadora con el presidente electo, el asunto podría resolverse de forma extrajudicial.

En este punto hay que aclarar que quien, a partir del diez de diciembre tendrá bajo su órbita las demandas contra el Estado, será Carlos ‘El chino’ Zannini, un hombre de sintonía fina con Kirchnher, y que asumirá como Procurador del Tesoro. El rechazo del gobierno cuyo presidente sólo pisó una vez la provincia llegó a punto tal de haber puesto a Santa Cruz como la única en rojo para el Presupuesto 2019.

Mientras todas recuperaron alrededor del 30% (por debajo de la inflación) a Santa Cruz le asignaron fondos en -19% en comparación con el año anterior. También, según el IARAF (Instituto Argentino de Análisis Fiscal) el distrito gobernado por Kirchner fue uno de los más perjudicados con la caída de la coparticipación que acumuló un rojo de 260 millones de pesos en el interanual, al tiempo que Cammesa, le aumentó la energía un 2300%, entre diciembre de 2015 a diciembre de 2019.

Todo eso explica, en parte, por qué Macri tuvo una imagen negativa del orden del 58% para las elecciones de este año, aún cuando la de la propia gobernadora estuvo en jaque por haber dado aumento que estuvieron por debajo de la escalada inflacionaria. Y es que, en Santa Cruz, el termómetro de la administración pública no es un dato menor, con alrededor de 30 mil empleados que se llevan unos 2.600 millones de pesos en sueldo líquido todos los meses.

Por eso, cuando este sábado juró por segunda vez, Alicia Kirchner, puso los ojos sobre la transformación que necesita la provincia para generar trabajo, mover la industria y salir de la matriz estatal como única fuente de empleo. El objetivo es claro: quiere que “la provincia sea autosustentable”. Y está confiada en que tal vez en esta nueva etapa, que no arranca con carpas y ministerios tomados como la primera vez, pero por sobre todas las cosas, después de haber atravesado la noche macrista, sea cierto que el gobierno nacional va a acompañar cuatro obras fundamentales para industrializar el distrito.

Tiene firmado con Alberto Fernández, el compromiso para terminar la mega usina termoeléctrica de Río Turbio, que el gobierno de la alianza Cambiemos paralizó y quiso echar a 400 personas; el acueducto para la zona norte, el gasoducto de Perito Moreno - Los Antiguos; terminar de sumar a las localidades al Interconectado y que las represas sean un sueño hecho realidad.

En todos los casos, para que las industrias tengan energía y puedan instalarse. El desafío inmediato está en la aprobación de la nueva ley de coparticipación que mandó a Diputados este año, una iniciativa clave para sanear la caja de jubilaciones y la obra social de los estatales.

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