Por Roberto Di Sandro 
El Decano 70 Años en la Casa Rosada 

rdisandro@cronica.com.ar 

Los gobiernos de Argentina y Chile revalidaron su amistad para crecer el comercio bilateral y abrir ampliamente su comercialización entre ambos países. Lo hicieron los presidentes de ambos países, durante la primera visita oficial del gobernante chileno que cruzo los andes para hacer su primera visita al exterior y en este caso a la Argentina.

El mandatario hermano llegó a Buenos Aires el miércoles y de inmediato se reunió con Mauricio Macri en la residencia de Olivos y allí cenaron con sus respectivas esposas. La cordialidad se fue acentuando a cada instante y más en la jornada anterior cuando ambos se volvieron a encontrar en la Casa Rosada y allí, tras una reunión junto con sus ministros y colaboradores y después a solas, firmaron una serie de convenios que incluyen operativos conjuntos militares, así como también futuras coincidencias de iniciativas que serán remitidas, al unísono, al Mercado Común Europeo.

Cuando llegó Sebastián Piñera, iniciando su segundo mandato en Chile, lo recibió el canciller Jorge Faurie.Junto a su esposa y equipo de colaboradores fue directamente a la embajada y luego, tras un breve descanso y un rápido saludo telefónico, el ilustre visitante se fue a Olivos. Lo acompañaba su rubia esposa. Fue el primer encuentro oficial que dejó establecida la letras de los acuerdos que se firmaron al día siguiente.

Declaración y almuerzo

En la víspera el encuentro fue en el Salón Blanco. Se habló previamente de una conferencia de prensa. Después se aclaró que no. Sólo una "declaración" anunciaron. Así fue. En primer término lo hizo el Macri y después el ilustre visitante. Hubo un entusiasmo por hacerlo de parte de Piñera por comenzar que produjo un breve incidente ante un movimiento de mano de Macri que tocó su copa y derramó el agua.

En esas circunstancias, ambos jefes de Estado coincidieron en que se debe trabajar en conjunto para "lograr la liberación total del comercio bilateral". Otro conceptos casi similares siguieron a esta frase. Los aplausos de los funcionarios pusieron el cierre de las declaraciones. Macri y Piñera pasaron al despacho del mandatario argentino.

En tanto los dos cancilleres y sus diferentes equipos se reunieron en el Salón Sur. Tras estos movimientos de protocolo los presidentes bajaron al subsuelo y allí almorzaron.Sus esposas y los integrantes del gabinete de Macri, junto a los gobernadores de Río Negro, Neuquén y Entre Ríos y los dirigentes gremiales Andrés Rodríguez y Antonio Cassia.

En otras mesas se ubicaron otros funcionarios. Levantaron sus copas para brindar. En tanto, en el primer piso una figura artística que tiene un gran éxito en estos momentos fue reconocida por los periodistas y empleados de la casa. Pedro Alonso Ochoro, el Berlín de la serie "La casa de papel", que está alcanzado una gran audiencia en todo el mundo, quería conocer los balcones y alguien le señaló el balcón donde salía el General Juan Domingo Perón.

Descubrió a esta figura un cronista infatigable, Gustavo Abu Arab, que dio el aviso. En tanto Piñera, Macri, sus primeras damas, Marcos Peña y otros funcionarios degustaban de un menú especial: crocantín de trucha ahumada, cordero con papas y verduras y volcán con chocolate de postre. Peras y frutas frías. Un vino espectacular: el Malbec, pero argentino.

Terminó el almuerzo y Piñera se fue a su residencia. Los cancilleres continuaron dialogando. A la noche, los presidentes volvieron a encontrarse en el Complejo Golden Center en la Costanera. Más de 1.000 invitados acudieron, la mayoría de ellos, empresarios.