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La gráfica muestra el predominio de Cambiemos en todo el país. 

De brocha larga, con mayor amplitud que en las primarias,   Cambiemos pintó el país de amarillo. Mejoró los números obtenidos en agosto y hasta se quedó con distritos que tres meses atrás fueron para el principal opositor, Unidad Ciudadana. Logró vencer en la madre de todas las batallas, la provincia de Buenos Aires, por aproximadamente cuatro puntos arriba de Cristina Fernández de Kirchner, a quien le alcanzó para quedarse con una banca en el Senado.

También revirtió, con más de 10 puntos de diferencia las elecciones de Santa Fe, provincia que en las PASO casi queda en manos del kirchnerismo por mínima cantidad de votos. Cambiemos salpicó de manera tal, que se quedó con los distritos más populosos del país: Buenos Aires, Córdoba, Capital Federal, Santa Fe, Mendoza, La Pampa y Entre Ríos.

En otra provincia mesopotámica, pudo ratificar su alcance luego de que en Corrientes ganara (dos semanas atrás) la gobernación. Mención aparte merece Córdoba, donde volvió a confirmar el apoyo de los cordobeses, recordados por darle al macrismo los votos de la victoria en 2015. En tanto, ayer los gobernadores peronistas experimentaron casi todos la derrota.

Entendida como plebiscito de gestión, la elección de medio término fue un éxito para el gobierno, logrando victorias en la mayor cantidad de distritos. Los aún impenetrables pertenecen a una zona del conurbano bonaerense, especialmente la Tercera Sección, donde Unión Ciudadana se impuso por casi 20 puntos de diferencia.

Al lado, la ciudad de Buenos Aires sigue siendo un bastión macrista. Elisa Carrió obtuvo casi el 50 por ciento de los votos, una adhesión más alta que la que cosechó el PRO en todas las elecciones anteriores. Cambiemos logró un triunfo claro en Santa Fe. A temprana hora de ayer, el gobernador, el socialista Miguel Lifschitz, reconoció el triunfo de los amarillos.

En fin, los números de este domingo no pueden interpretarse de otra forma que como un apoyo de la mayoría del pueblo a la gestión y Cambiemos ya se prepara para hacer uso de esa posición de fortaleza. Se asoman en la agenda oficial varias reformas que ingresarán como proyectos de ley para debatir en el nuevo Congreso, donde hay múltiples colores.