Por Florencia Golender
@flopa01

Bajo los reflectores, cansadas de una campaña con varias postas diarias, innumerables entrevistas y discursos, en general, reiterativos, las damas líderes de las dos fuerzas con mayor caudal de votos (pero parejo) en la provincia de Buenos Aires buscan el knock out en la recta final.

Por Cambiemos, la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, en una especie de candidatura virtual que, en realidad, lleva de primer postulante a senador nacional a Esteban Bullrich en la boleta, plantea una pelea enfocada en la obra pública, el repunte de los índices económicos y la lucha contra el narcotráfico y la mafias. Por Unidad Ciudadana (UC), la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, como candidata a senadora nacional por el territorio bonaerense, propone una estrategia enfocada en la economía familiar y de pequeños y medianos empresarios, pide al votante que busque el contraste con su gestión, y advierte por una nueva etapa de ajuste que afectará a las tarifas energéticas y del transporte público.

Pero en el cuadrilátero donde se dirime la política, una elección es mucho más que un resultado en sí mismo. Al duelo evidente del que participan ambas dirigentes como estandartes de estas elecciones, se suman aquellas cuestiones que existen fuera del ring en el que se definirá el nuevo Congreso Nacional.

Títulos en puja

En este round, que sucede al de las Paso donde la victoria por 0,21% fue para Cristina Kirchner, la pelea es también por ciertos títulos políticos que exceden a una banca y se relacionan con el poder. En primer lugar, el “Plebiscito de Gestión” al que se expone Cambiemos. Como todas las citas de medio término, la lectura principal es si el gobierno ratifica o no el voto de confianza.

A pesar de la derrota bonaerense en agosto, el oficialismo se quedó con un triunfo a nivel nacional, y hoy las encuestas indican que podría mejorar el resultado en la provincia que administra Vidal.

Tanto es así que el último miércoles, el jefe de gabinete, Marcos Peña, se animó a confirmar el ajuste que se viene después de octubre, y subió la apuesta: “El tarifazo es una percepción subjetiva”, analizó. Si bien el anuncio es por naturaleza impopular, el Ejecutivo parece no temer consecuencias desfavorables en las urnas.

El respaldo indiscutible para subir las tarifas es el voto y todo sugiere que Cambiemos lo tiene. En el plano territorial, se resolverá también “De quién es la Provincia”. Desde 2015, está bajo el mando de Cambiemos y el próximo domingo esto será confirmado o puesto en duda, lo segundo abriría una puerta a la ex jefa de Estado para ubicar a los bonaerenses en el rincón de Unidad Ciudadana.

Otra disputa a la que se presta Cristina es interna. El título de “Jefa de la Oposición” puede ser casi tan importante como el de Senadora. La ex mandataria necesita imponerse por sobre el resto de los peronistas con la venia del voto. Son varios en el PJ los que tienen aspiraciones a conducir el país, pero no todos tienen el aval ciudadano, y, de mantenerse el escenario, es ese apoyo el que le permitiría a la ex jefa de Estado plantarse frente a “dialoguistas” y no tanto, como “la real opositora” a Mauricio Macri, quien ya no esquiva hablar de un mandato de ocho años.

Es que las legislativas son el primer golpe fuerte que un dirigente puede dar si quiere echar luz sobre “La Proyección 2019”, otro de los rótulos que están en juego.

Buscar el knock out

La que levantó el tono esta semana fue Vidal cuando se refirió directamente al kirchnerismo y lo acusó de convivir con las mafias cuando gobernaba. “No hace falta gritar y ser prepotente para dar la pelea”, arremetió la mandataria provincial en referencia a la líder de UC. “La lista de Cambiemos peleará contra las mafias y el narcotráfico. No sé si la lista que lidera la ex presidenta puede decir lo mismo o si lo hizo en el pasado ¿Dónde estaban Daniel Scioli, Fernando Espinoza, en los últimos 25 años? ¿Con qué convivieron?”.

Ese día fue Espinoza (candidato a diputado nacional por UC) el que recogió el guante. “O Vidal es cómplice de estas mafias o se merece el premio a la mejor actriz”, contraatacó el ex intendente de La Matanza.

Para el final de la semana, los cruces se centraron en los hospitales terminados pero aún sin abrir sus puertas en el municipio más populoso del conurbano bonarense. “En vez de arreglar lo que estaba funcionando mal, construyeron dos edificios más. Ahora reclaman la apertura mientras los otros tres (hospitales) estamos tratando de que funcionen mejor. La salud no es un edificio”, disparó Vidal en clara alusión a la jefa municipal de La Matanza, Verónica Magario.

Pero ahí sí, la intendenta del distrito “impenetrable” electoralmente para Cambiemos salió al cruce y trató de “insensible” a la gobernadora. El sábado, Cristina Kirchner encabezó un acto justamente en un polideportivo de ese municipio junto a Espinoza y Magario: “Abran esos hospitales. Si no les alcanza la plata, ¿por qué no prueban poner un poco menos de guita en publicidad en las rutas?”, fustigó.

A una semana del encuentro con las urnas, dos pesos pesado se tienen fe para quedarse con la victoria bonaerense. Con estilos diferentes, las rivales han mostrado, a pesar de los cruces, respeto mutuo en la campaña. Desde hace rato, supieron generar fieles seguidores y serios detractores. Se verá cuál de las dos “paga más y mejor” a sus apostadores.