Por Damián Juárez
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Un sector de la Confederación General del Trabajo ( CGT) aseguró en las últimas horas que la posibilidad de convocar a un paro general y movilizaciones contra el gobierno de Mauricio Macri no está descartada, lo que mereció la réplica de funcionarios oficiales, que calificaron la advertencia gremial como “ridícula”.

La voz cantante del lado sindical la tuvo Pablo Moyano, secretario gremial de la central obrera y uno de los líderes del sindicato de Camioneros. “No se descarta un paro general, no se descartan movilizaciones”, anticipó Moyano, y agregó que el objetivo del movimiento obrero es “discutir dentro de la CGT cómo se sigue confrontando a este gobierno que no escucha y que no recibe a los trabajadores”.

Moyano también puso el énfasis en rechazar cualquier intención del gobierno por ir hacia una reforma laboral que implique flexibilización del mercado del trabajo. “Nosotros no somos Brasil. En la primera que quieran meter la reforma se viene una pelea importante”, indicó.

El sindicalista interpretó que la reforma podría sobrevenir en caso de que el gobierno logre imponerse en los comicios legislativos de octubre próximo. “Si llegan a obtener un triunfo, seguramente van a salir con toda la propaganda y con toda la fuerza para imponer una reforma laboral que no va a perjudicar a los dirigentes o los sindicatos, pero van a atacar a los trabajadores”, argumentó el hijo de Hugo Moyano.

La réplica oficial corrió por cuenta del titular del Ministerio de Producción, Francisco Cabrera, que señaló que si la CGT prepara una medida de fuerza sería “inoportuna” y “ridícula”. El funcionario subrayó que en estos momentos “están creciendo la inversión, la productividad y el empleo”.

“Más allá de que el sector sindical no lo manifiesta abiertamente, los números de los últimos cuatro trimestres muestran una economía creciente. No hay duda de que hay un motor de crecimiento homogéneo y estable, es un marco positivo, por lo cual estamos contentos”, dijo Cabrera. ”No estoy de acuerdo cuando se sientan a hablar con nosotros sobre la productividad y después hacen un acto y dicen cualquier cosa. Eso no es hablar con la verdad”, agregó el ministro.

Cabrera descartó una reforma laboral en estudio, por parte del gobierno, aunque sí mencionó que tiene que darse una “discusión con el sector del trabajo respecto a los desafíos de una economía moderna”. Próximos pasos En la CGT hay varios grupos. moyanistas, independientes, gordos, etc.

Todos tienen sus alineamientos y sus diferencias respecto de cómo tiene que ser la relación con el gobierno, si conviene o no convocar a un paro y cuáles tienen que ser los próximos pasos del movimiento obrero.

Se viene el Confederal

El 25 de septiembre es una fecha importante para la CGT, porque se realiza el Confederal, y de allí deber surgir la decisión de si se convoca o no a un paro general. Hasta el momento parece claro que el moyanismo impulsa una postura dura con el gobierno, que incluye una medida de fuerza masiva y movilizaciones. Hay otros, sin embargo, dentro del movimiento obrero organizado que creen que no es hora de confrontación.

Analizan que una postura muy dura contra el gobierno pondría a la CGT en una situación de descrédito ante una sociedad que en parte ya tiene mucho recelo del sindicalismo y su accionar. Y que convertiría en campo minado la relación con el gobierno. Este sector dará pelea en el Confederal en contra de la realización de un paro.

También está de fondo la política interna de la central obrera, o sea quién tendrá el poder y la conducción cegetista en el futuro, cuando se pase de una conducción colegiada a un solo líder, como fue a lo largo de la mayor parte de su historia. Puestas adentro, las discusiones son varias. Si hay que hacer un paro o no, y si hay que hacerlo antes o después de las elecciones, son algunas de las disyuntivas.

Hay quienes creen que algunos se muestran inflexibles con el gobierno para ser los únicos interlocutores válidos y posicionarse mejor en la interna cegetista ante las bases, cuando llegue la renovación de autoridades.