El diputado y ex ministro de Planificación kirchnerista Julio De Vido, detenido en la cárcel de Ezeiza, advirtió que en la Argentina “el estado de derecho está roto o simplemente no existe” y, al denunciar que está preso en dos causas “sin juicio ni condena previa”, habló de “hipócritas de uno y otro lado”.

En una carta abierta publicada desde su lugar de detención, el diputado volvió a manifestarse inocente en los casos por presunta corrupción en la compra de gas licuado y el desvío de fondos en la mina de Río Turbio y aseguró: “Estoy detenido sin juicio previo en dos causas por delitos que no están probados, y de los que nunca pude haber sido el actor por falta de acción”.

“Es decir, que con las misiones y funciones que me atribuía la ley, aunque se hubieran cometido, yo nunca los hubiera podido cometer”, resaltó, tras lo cual alertó: “En la Argentina el estado derecho está roto o simplemente no existe y los hipócritas de uno y otro lado miran para el costado. Si no, pregúntenmelo a mí”.

De Vido además cuestionó la actitud de la ex presidente Cristina Fernández de manifestar que “no” ponía “las manos en el fuego” por el ministro de Planificación de su gobierno y consideró que “nada se quema, solo desilusiona y a veces mucho”.

En una carta titulada “La Mano en el Fuego”, el ex ministro de planificacón recordó cuando la ex mandatario le quitó su apoyo: “Días anteriores a mi arbitrario e ilegal pedido de detención ocurrió algo que sin duda alguna tuvo una particular influencia en los medios y no dudo que también en el Congreso, fue cuando alguien dijo al ser consultado de mi gestión que no ponía las manos en el fuego por nadie salvo por su entorno familiar íntimo; todo muy simultáneo; todo muy coincidente; demasiado explícito”.

En realidad yo no conozco a nadie, y usted lector seguramente tampoco, que ponga las manos en el fuego y no se queme, créame que Antonio Torquemada (el máximo impulsor de la Inquisición) tampoco”, dijo y agregó que “si quieren saber dónde estoy, estoy donde estuve siempre, al lado de Néstor Carlos Kirchner”, tras lo cual concluyó: “Aquí estoy y estaré hasta el fin de mis días, aquí estoy, seguro no me quemaré las manos”.