Por Damián Juárez

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La gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, le reclamó ayer a sus pares de las demás provincias de todos los signos políticos una ayuda para reducir el déficit fiscal el año próximo, tal como pretende el gobierno nacional.

No es un pedido más. La ayuda de las provincias para hacer el ajuste y que "cierren las cuentas" será clave para el gobierno en el año electoral que se avecina.

Por lo bajo, sobre todo los gobernadores peronistas, advierten que van a acompañar y tendrán responsabilidad en el manejo de las cuentas. No van a despilfarrar y cuidarán los gastos. Pero tampoco se inmolarán con el gobierno. Deben hacer un equilibrio: ser responsables pero a la vez diferenciarse políticamente. Mostrar en sus provincias que no son lo mismo que el gobierno.

"Tenemos que trabajar juntos con el gobierno nacional todos los gobernadores, en un acuerdo que nos permita cumplir la meta del 1,3 por ciento para el año que viene, eso nos va a dar tranquilidad a todos", dijo Vidal ayer, expresando la voz de Mauricio Macri para todo el interior del país.

"Tenemos que ponernos todos de acuerdo y poder ordenar definitivamente las cuentas nacionales en 2020, eso nos va a dar más tranquilidad, más trabajo y menos inflación", afirmó la mandataria provincial al realizar una visita al partido bonaerense de Monte.

La gobernadora manifestó estar "trabajando con aquellos dirigentes políticos que miran lo que le importa a la gente y ponen eso en prioridad y no el interés de corto plazo, la cosa electoral. Hay muchos dirigentes dispuestos a trabajar de esta manera, en contra de la inflación y para cumplir estas metas".

Apoyos con reparos

Cuando se prenden los micrófonos, los gobernadores peronistas aseguran que harán los deberes. "Hay que ayudar para que las cosas salgan lo mejor posible. Vamos a ayudar al Gobierno a reducir el déficit fiscal", manifestó en las últimas horas el salteño peronista Juan Manuel Urtubey.

Desde Córdoba se sumó otro peronista, Juan Schiaretti: "Hay consenso entre todas las fuerzas políticas para que alcancemos el equilibrio fiscal, cumpliendo con la reducción del déficit fiscal y llegando al 1,3% el año que viene, y alcanzando el equilibrio fiscal en el 2020".

Macri habló en Entre Ríos y mandó un mensaje de austeridad tanto a intendentes como a gobernadores: "la mayoría de los gobernadores de Cambiemos, del Peronismo, intendentes, senadores, diputados estamos comprometidos" a la hora de bajar el déficit. "Si resolvemos este tema, el crecimiento será infinito", agregó el jefe de Estado.

Por su parte, el chaqueño Domingo Peppo y el entrerriano Gustavo Bordet también manifestaron públicamente su compromiso con la reducción del déficit.

Pero cuando se apagan los micrófonos, los gobernadores piensan otras cosas. Algunas de estas cuestiones se abordaron en un encuentro entre mandatarios peronistas realizado esta semana en Capital Federal.

Todos dicen que van a colaborar con la reducción del déficit. Pero por lo bajo todo gobernador intentará que el recorte llegue a la provincia de al lado y no a la propia. Menos fondos para las provincias implican menos rutas, cloacas e infraestructura.

Los gobernadores, sobre todos los peronistas, acompañarán al gobierno bajando costos porque saben que no queda otra.

Pero tampoco comen vidrio. Saben que un ajuste demasiado pronunciado les jugará en contra cuando la gente vaya a las urnas en 2019.

Los gobernadores aclaran a quien quiera oírlos que no están para poner palos en la rueda, pero renglón seguido acotan que el que gobierna es Macri, y es quien tiene que hacerse cargo de la situación global de la economía.

Los mandatarios también repiten que el ajuste tiene que ser "equitativo" entre todas las provincias y están mirando partida por partida los fondos que les piden reducir y viendo si le piden lo mismo a todas las provincias por igual.

La gran batalla en este sentido se dará en pocos meses, cuando se discuta el presupuesto del año próximo y se decida cuánta plata irá para cada provincia.