Por Roberto Di Sandro, el Decano 70 años en la Casa Rosada
rdisandro@cronica.com.ar

En medio de una jornada cargada de tensiones por el alza de la cotización del dólar, la Casa Rosada agregó más motivaciones expectantes con una presencia inesperada: la diputada nacional Elisa “Lilita” Carrió. Llegó de repente por la explanada de la calle Rivadavia con un trajecito color negro, de pantalones, y se fue directamente hacia el primer piso, donde está instalado el despacho presidencial. En el primer contacto con los periodistas desmintió que se vayan a producir más aumentos de precios. Lo hizo tras dialogar con el jefe de gabinete, Marcos Peña; con el secretario de Fortalecimiento Institucional, Fernando Sánchez, su delfín dentro de la administración de Cambiemos, y con el ministro de Energía, Juan José Aranguren.

 

No se encontró con el presidente Mauricio Macri, a quien planeaba visitar en la residencia de Olivos. Luego de una larga espera de los periodistas para tomar contacto con ella, Carrió bajó y se detuvo ante ellos. Mostrando su gentileza, hizo abrir la puerta del Salón de los Bustos que comunica con el Patio de las Palmeras y respondió a todo tipo de preguntas.

 

Tras mantener un jugoso diálogo con los cronistas, en cuyo transcurso bromeó con este cronista -a quien reconoció por su larga trayectoria dentro de la Casa Rosada, 70 exactos-, Carrió llamó a la gente a “no preocuparse por el dólar, sino por la inflación, hay que acostumbrarse a que el dólar vale”. También habló de los jubilados, a quienes defendió, y señaló con marcada emotividad ciertas medidas que se tomarán próximamente para darle satisfacciones y solucionarles los problemas. Más tarde, en la explanada de Rivadavia, donde la aguardaba su vehículo, habló en forma exclusiva con “Crónica”, circunstancia en que admitió que existe malestar en la gente acerca de las subas de los precios y de las tarifas de los servicios públicos. “Era necesario realizar esta decisión”, dijo. Y explicó cómo se habían dilapidado los presupuestos de sectores relevantes durante el gobierno anterior, “lo que generó que ahora estemos pasando por esta situación”.

Luego se mostró optimista en cuanto a que la situación “va a mejorar”, aún cuando aceptó, ante insistentes preguntas, que la inflación “es muy alta” y el gobierno esta haciendo “lo imposible por lograr superar el grave problema”. También insistió en que “las medidas que se adoptarán van a traer tranquilidad a los sectores actualmente más perjudicados”. En tanto, en una reunión de gabinete que encabezó horas antes, Macri sostuvo que “el Banco Central tiene todo el apoyo de la Casa Rosada”, dándole otro espaldarazo al titular de la autoridad monetaria, Federico Sturzenegger.

Asimismo, consideró que “el tema tarifas es lo más importante, el centro de la batalla cultural” que libra su gobierno, a la vez que reiteró que vetará una eventual ley que llegue a aprobar la oposición, dado que “no se pueden cambiar las reglas de juego, el Presupuesto es el que está vigente y funciona como una señal”.