El valor del dólar blue esta semana fue de infarto. Desde el miércoles subió $9 y superó los $180 de cotización, un valor récord en lo que  va de este año. Sólo en julio tuvo un despegue de $16,50. En el arranque de la rueda de hoy picó a $ 181 para la venta y $ 184.5 para la compra.

Para el Gobierno del presidente Alberto Fernández, la pulseada con los mercados no representa un problema. El ministro de Economía, Martín Guzmán, ya advirtió que "al dólar lo tenemos bajo control". Y el Banco Central, que preside Miguel Pesce, engordó sus Reservas comprando dólares estos días y ya superan los 43.000 millones de dolares

Cuál es el problema, entonces? Ni más ni menos que el impacto que tendrán estos temblores de los mercados en los pecios y la inflación 2021 argentina, justo cuando se esperaba que, tras la medición de junio de 3,2% según el INDEC, los próximos meses ese índice siguiera bajando aunque siempre cerca del 3%.

Ayer se conocieron dos datos demoledores. De acuerdo con datos oficiales, una familia tipo (dos adultos y dos niños en edad escolar) necesitaron $ 66.488 mensuales para no ser pobres; es decir para comer, viajar y bancar los gastos de vivienda. 

El otro dato: la canasta alimentaria, es decir sólo lo que se necesita para hacer las cuatro comidas al día subió en junio de acuerdo al INDEC 3,6% (por encima de la inflación general de ese mes) y entonces una familia tipo necesitó para no ser indigente pero sí pobre $ 28.413 por mes.

Los alimentos vienen subiendo muy por encima de la media inflacionaria mensual. Por eso, el Gobierno trata de incentivar el consumo con medidas como el bono de $ 5000 para los jubilados y pensionados o programas como Precios Cuidados o Super Cerca

Un suba en el dólar blue que se toma como referencia para remarcar los precios es muy preocupante, en especial porque en el primer semestre la inflación aumentó 25% y aún faltan otros 6 meses para definir la inflación 2021 argentina. 

La clase media, más chica 

Datos de la Dirección de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires del primer trimestre de este año, revelaron que la clase media porteña se achicó y alertó sobre un sector de esta franja social a la que calificó de "frágil" que está a punto de caerse de la torta, Covid-19 mediante.

En los últimos seis años los miembros de la clase media porteña pasaron de representar el 53% de la población al 45%. 

Esos porcentajes involucran a unas 336.000 personas que bajaron de nivel de vida debido al descenso en sus ingresos y al aumento en los gastos de alimentación y vivienda.

Y eso, que se trata de uno de los distritos con mejor aporte al PBI nacional. Por eso cualquier movimiento en el dólar pega de lleno en la inflación, en la canasta básica y, especialmente, en los sectores más vulnerables.

Por A.G.