La Universidad Católica Argentina arrojó un dato nada alentador para el Gobierno de Mauricio Macri: hay más de ocho millones de niños pobres en el país. La situación más crítica se vive en el conurbano bonaerense, donde 3 de cada 4 chicos viven en hogares con carencias estructurales.

Hace apenas más de un año -con mayor precisión, el 28 de marzo pasado- el Presidente de la Nación anunciaba, con datos del Indec, que la pobreza se redujo al 25,7% y la indigencia al 4,8%. Sin embargo, para la UCA la pobreza infantil aumentó al 62,5% al 2017, cifra que para el 2016 era de 60,4%. Es decir, hay 260.000 nuevos chicos pobres.

Esto significa que unos 8,2 millones de niños y adolescentes viven en hogares con distintos grados de pobreza. Aunque el año pasado los hogares pobres tuvieron una mejora en sus ingresos, la pobreza infantil multidimensional, que toma en cuenta un conjunto de indicadores sociales, pegó un salto en los chicos menores de 17 años, de acuerdo al Barómetro de la Deuda Social de la Infancia que elabora la universidad.

Según el estudio, dos de cada tres chicos y adolescentes viven en hogares con privaciones en vivienda, saneamiento, educación, salud u otros indicadores socioeconómicos. La situación más crítica se verifica en el conurbano bonaerense, donde la pobreza infantil asciende al 75,3%, o sea, tres de cada cuatro chicos del Gran Buenos Aires vive en hogares con carencias estructurales.

A su vez, la pobreza estructural infantil medida según las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) es del 28% (16% en CABA y 33% en GBA) con la EDSA nueva. Para la UCA, en tanto, la pobreza infantil medida por los ingresos de los hogares se redujo -del 47,5% al 42,5% y la tasa de indigencia bajó del 11,4 al 10,1% durante el año pasado.

El 10,4% pasa hambre

Según la UCA, en el tercer trimestre de 2017, uno de cada diez menores vivió en un hogar vulnerable en materia de acceso a alimentos y un 10,4% pasa hambre en el país. En tanto, el 24,7% carece de acceso al agua de red, mientras que el déficit de saneamiento golpea al 40% de la población infantil.

En materia de vivienda, el 30,2% vive en casas precarias y el 19% de los niños y niñas tiene carencias a la hora de acceder a la educación. Sin embargo, en base a un análisis que considera el acceso insuficiente o inadecuado de las familias a alguna de las necesidades básicas, como alimentación, vivienda, asistencia médica, saneamiento o educación, el estudio destaca que la pobreza "multidimensional" entre los niños y adolescentes de 0 a 17 años pegó un nuevo salto.

Cabe destacar que con relación a 2010, cuando se inicia el estudio, hubo una mejora ya que del 65,8% fue descendiendo en torno del 60% para subir al 62,5% en 2017.