Dirigentes políticos, sindicales y de la Iglesia Católica criticaron duramente al Estado argentino por su deuda histórica con la pobreza estructural del país y coincidieron en la necesidad de un cambio profundo para solucionarla, en la segunda jornada de la Semana Social de la Iglesia 2018. Con la consigna “¿Cuál es la deuda que la política tiene con los pobres?”, disertaron Juan Carlos Schmid, triunviro de la CGT; Silvina Frana, diputada nacional por el PJ; Esteban Bullrich, senador nacional por Cambiemos, y Melitón Chávez, obispo de Añatuya. Durante su exposición, los dirigentes apuntaron a romper con las “grietas” en torno a este tema y a acabar con la “incapacidad” de la política para “construir puentes” que lleven a adoptar medidas concretas.

“Nos ponemos la camiseta de nuestro partido, organización o gremio arriba de la Argentina y nos olvidamos del proyecto común y de la necesidad de construir una Argentina. La incapacidad que tenemos los dirigentes es la gran pobreza de este país”, cuestionó Bullrich.

El senador apuntó que la clave del debate deberá pasar por advertir “cómo construimos un camino de unión” y sentenció: “Ya no estamos de un lado o del otro de la grieta. Estamos construyendo, viviendo dentro de esa grieta”.

Por su parte, Schmid se preguntó “si la democracia es realmente un servicio a los pobres” y “si el voto y la vigencia de los partidos son suficientes para resolver el drama profundo”.

“No reniego del sistema democrático pero todos debemos interpelarnos”, aseguró el dirigente gremial y remarcó que “tal vez el problema en la Argentina sean los ricos y no los pobres”.

“La incertidumbre en la que estamos inmersos es el resultado del divorcio entre el poder económico y político”, sentenció el jefe de Dragado y Balizamiento, para quien además, antes del golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976 “vivíamos en un país más justo”.

A su turno, la diputada Frana marcó que acabar con la pobreza “tiene que ser una interpelación a todos” pero que la “mayor responsabilidad la tenemos los que estamos en la política”.

“El problema es cómo se distribuye la riqueza”, afirmó, al tiempo que expresó su deseo de no ver “sólo la cantidad de pobres que hay en la Argentina, sino quién tiene la riqueza”.

“Hoy estamos exigiendo ciertos sacrificios y ajustes. Pero los que se ajustan son siempre los mismos”, lamentó la diputada y agregó: “A los que el Estado no les dio nada, el Estado les exige todo”.

“Ejemplaridad”

El último en tomar la palabra fue el delegado diocesano de Mar del Plata para la pastoral social Fernando Mumare, quien cargó con dureza contra el sistema político de la Argentina e hizo especial énfasis en los gobernantes de las provincias más pobres del norte argentino, a los que acusó de “aprovecharse” de los más necesitados. “Lejos de ser un objetivo real de la comunidad política el bajar la pobreza, en muchos casos del norte argentino, la pobreza ha sido el terreno eficaz para lograr y mantenerse en el poder buscando el poder a favor de algunos”, denunció Mumare. Sobre este aspecto, marcó como “una deuda de la clase política en general” la necesidad de que haya “ejemplaridad” en los dirigentes “apelando a la alternancia y a que nadie esté atornillado en tal lugar, evitando reelecciones eternas”.