El regreso del PJ, en medio de la crisis económica por la corrida cambiaria y la crisis política por los cuadernos de la corrupción, tuvo más protagonistas que antes de la intervención.

A la presencia completa de la Mesa de Acción Política, con la que el presidente del partido, José Luis Gioja, retomaba de forma activa el control del partido, se sumaron algunas figuras que en otros tiempos ni pisaban la sede de la calle Matheu. Por ejemplo, dieron el presente los vicegobernadores de San Juan, Marcelo Lima; de Chaco, Daniel Capitanich; de Santiago del Estero, José Neder, y de Tierra del Fuego, Juan Carlos Arcando. También los hermanos Rodríguez Saá, tanto Alberto (cercano al kirchnerismo) como su hermano Adolfo.

Esas caras que se sumaron, más las que ya son habituales en el recuperado edificio (aunque con varios cuadros menos, una “heladera vacía” y la desaparición de una placa de Néstor Kirchner), dejaron a los organizadores con una sensación de misión cumplida. Especialmente por la representación nacional que tuvo el encuentro: “salvo Córdoba y Salta, hubo enviados de todas las provincias”, destacaron a Crónica.

Estuvieron los gobernadores de Catamarca, Lucía Corpacci; de San Luis, Alberto Rodríguez Saa y de Formosa, Gildo Insfran. Por el sector gremial asistieron Omar Plaini (canillitas), Ricardo Pignanelli (Smata); Víctor Santa María (Suterh) y Antonio Caló (UOM). También varios intendentes de la provincia, como Verónica Magario (La Matanza), Gustavo Menéndez (Merlo) y Fernando Gray (Esteban Echeverría), entre otros. Entre empanadas y sándwiches de miga, el documento final reflejó una cerrada defensa de Cristina Kirchner y Hugo Moyano, considerados “perseguidos” políticos. También abundaron las críticas al gobierno nacional, especialmente centradas en el terreno económico. Durante las más de tres horas del debate se repasó la situación de cada distrito, con la eliminación del fondo sojero como principal motivo de preocupación de cara al futuro.

Por lo bajo, desde el PJ nacional atribuían la masiva asistencia a dos situaciones: el constante llamado a la “unidad” de todos los sectores, sin excluir a nadie, y el repunte en las encuestas de Cristina Kirchner, que sigue relegando al resto de los opositores y aprovecha la caída de Cambiemos. “La crisis hizo que empiece a coincidir el discurso de toda la oposición con lo que se viene diciendo desde acá”, apuntaban.

El arranque del documento final es un mensaje claro: “Argentina afronta una situación de extremo peligro por culpa de malas decisiones de gobierno, que la pone al borde de un abismo con consecuencias políticas, económicas y sociales inimaginables, donde los índices de pobreza e indigencia trepan mes a mes; al igual que la inflación, que consume el poder de compra de los asalariados, jubilados y beneficiarios de ayudas sociales; los aumentos tarifarios y de servicios públicos ponen a las familias en la disyuntiva de pagar o poner un plato de comida en la mesa; y a todo esto, las autoridades nacionales decidieron recurrir a las recetas de ajuste ya fracasadas del Fondo Monetario Internacional”.