El gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, sufrió una lipotimia y se desvaneció en pleno discurso de la apertura de sesiones ordinarias de la legislatura provincial. Una vez repuesto, aclaró que ese inconveniente no evitaría que cumpla con su "deber constitucional".

El dirigente peronista brindaba su discurso para poner en funciones el año legislativo, pero de repente se quedó inmóvil y tras unos segundos de silencio su cuerpo se inclinó hacia el estrado.

"Se hizo un silencio, en un primer momento no entendíamos que pasaba. Y varios de los presentes empezaron a gritar 'Vamos, Gringo... Fuerza Gringo', y el gobernador tambaleaba frente al micrófono, y el mismo decía que sufrió una lipotimia", contó Daniel Ponce en Crónica TV, periodista presente en el recinto.

"En los últimos días estaba bien pero él sufre de diabetes. Una enfermedad que arrastra desde hace tiempo. El clima (mucho calor) tampoco lo ayuda, la situación se pone complicada para todos. Estuvo más de cinco minutos con esa descompensación. Nunca estuvo inconsciente y se mantuvo de pie”, agregó Ponce. 

Luego, recordó el momento exacto del incidente en la salud de Schiaretti: "El hombre hizo un silencio en su discurso y muchos seguíamos las líneas mediante lectura, entonces, no sabíamos porque hacía silencio y cuando levantamos la vista lo vemos tambaleando. En el recinto había médicos, legisladores que son profesionales. Le decían 'sentate' y no se quería sentar. Cuando se recuperó terminó el discurso"

"Fueron González (Peronismo de Córdoba) y el legislador Fronterini quienes lo asistieron. Este último rápidamente se trasladó hacia el gobernador y le decía que se sentara. Ahora, aparentemente Schiaretti está en buen estado de salud, y ya se retiró del recinto", concluyó Ponce.

Tras tomar agua, Schiaretti retomó su discurso: "Pido disculpas. No va a ser una simple lipotimia la que haga que no cumpla con mi deber constitucional".

El gobernador cordobés, de 68 años, recordó que sufrió un episodio similar "una vez en Morteros" pero que en esa ocasión el ministro de Educación provincial, Walter Grahovac, había pedido que le "dieran un vaso de Coca Cola, y listo".

 

No es la primera vez que le ocurre

En abril de 2011, el gobernador se descompuso durante un acto en Morteros. Incluso, en medio del discurso, avisó que no se sentía bien y que tenía la presión baja.