Por Luis Autalán 
@luisautalan 

Como la remake de un clásico cinematográfico, el gobierno decidió convocar la mesa de diálogo social que en 2016 quedó trunca antes de tender el mantel, uniendo a empresarios y sindicatos dialoguistas. El encuentro tendrá lugar mañana en la Casa Rosada, con el presidente Mauricio Macri como figura central y varios de sus ministros. La etiqueta elegida es "Acuerdo Marco Nacional para el Cuidado del Empleo, la Productividad y el Salario" (Acepros). Cabe aclarar que desde un sector cegetista se dijo que no está confirmada la realización del encuentro.

De todos modos, en la órbita sindical el protocolo de invitaciones registra a la CGT que conducen Juan Schmid, Carlos Acuña y Héctor Daer. Léase no hay resquicio para ninguna organización opositora: ni las alineadas en el 21F que comandan Camioneros con Hugo y Pablo Moyano a la cabeza, ni la Corriente Federal (CF) y los movimientos sociales.

Hace dos años la mesa de diálogo había sido enarbolada por Alfonso Prat Gay, pero todo quedó en la senda de buenas intenciones, sepultada o cremada con el veto a la ley antidespidos. Aún cuando los efectos del acuerdo con el FMI arrasan con la mínima germinación de brotes verdes en empleo, el destino del encuentro parece con pronóstico de vuelo al menos bajo.

En lo formal la convocatoria de la Casa Rosada destaca el impulso a "la protección del empleo y favorecer la creación de nuevos puestos de trabajo". De lo poco que rescataron los dirigentes de Azopardo que visitaron la quinta de Olivos el viernes estaba la alternativa de la foto conjunta de la mesa convocada, una promesa en voz baja para frenar la reforma laboral, reservada para organizaciones sindicales proclives al diálogo y no mucho más.

Mientras consultan a sus economistas sobre las perspectivas inflacionarias, los jefes sindicales de la mayoría de los sectores en los que se divide el movimiento obrero, ni siquiera toman con humor la frase que disparó Macri para sintetizar la economía, "tranquilos, que no pasa nada".

En realidad asumen que "es todo lo contrario", como resumieron a este medio fuentes de diversos sindicatos una vez que se concretó la realización del Acepros. Pese a eso, evitaron comentarios sobre la meta oficial para cumplir parámetros respecto del equilibrio fiscal.

Muchos cuentan con informes sectoriales sobre despidos y suspensiones, los cuales repasan mientras no pierden de vista la sucesión del caso de los cuadernos. Rango en el cual, sin jactancia, asumen que hay un mensaje indirecto del "disciplinamiento". Todo en horas donde la solidez del ministro Jorge Triaca en la cartera laboral sigue sumando cimientos, incluso en medio de la tempestad laboral económica.