Por Damián Juárez
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El gobierno y la oposición están desorientados. Ni oficialismo ni oposición ganan mucho caudal político en el actual escenario: inflación disparada, dólar por las nubes, acuerdo con el fondo y más ajuste. Mauricio Macri está en niveles bajos de aprobación. Incluso muchos independientes que lo votaron empiezan a mirar otras ofertas. El problema es que no las encuentran.

El peronismo no logra captar el descontento social hacia el Presidente y nadie mide bien. Todavía "peronismo" sigue significando "kirchnerismo" para amplias franjas de la sociedad. Los intentos de Miguel Pichetto, Florencio Randazzo, Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey, con sus matices, para explicar que el Partido Justicialista volverá a sus fuentes y dejará atrás los 12 años de la era K son, por ahora, una promesa. Sobre todo porque en épocas de ajuste y pelea en la calle, la oposición más dura la encarnan el kirchnerismo y sus aliados, los gremios enfrentados al Presidente de forma irremediable.

No se puede soslayar la masiva movilización del último jueves, aunque no haya tenido el número de adherentes que "vendían" los sectores más opositores. Todo hace pensar que hay un plan bien estructurado para que "la calle esté caliente" desde ahora y hasta las elecciones presidenciales. Un corte de calle por acá, una huelga más allá, protestas y hasta la posibilidad de paros generales decretados por la CGT: todo está en el menú.

Otra semana picante

De movida, la próxima batalla arranca temprano en la semana, cuando mañana se largue en todo el país la denominada Marcha Federal por pan y trabajo. Estarán al frente movimientos piqueteros que partirán desde cinco puntos distintos del país para confluir el próximo viernes en un gran acto frente al Congreso. De la movida también serán gremios de la CGT, como camioneros, y la CTA de Hugo Yasky.

La semana también incluirá la convocatoria del gobierno a los gremios estatales para acordar paritarias. Macri bajó una orden: que el número a ofrecer sea el 12%, tres puntos por debajo de la inflación "oficial" y no más de la mitad de la inflación real con la que terminará 2018. ATE, uno de los gremios más combativos, que también fue duro en la era K, ya anticipó su rechazo. La esperanza de Macri es poder cerrar un acuerdo con el otro gremio de estatales, UPCN, comandado por Andrés Rodríguez, quien sin embargo tiene la presión de las bases para no convalidar un acuerdo que en principio no prevé cláusulas de ajuste por inflación.

Reuniones por alianzas

Mientras estos temas dominan el escenario nacional, siguen las reuniones en busca de establecer alianzas. El PJ sigue siendo tierra de nadie. El próximo objetivo partidario es poder sacar del Parlamento convertido en ley el proyecto para frenar el tarifazo, aunque luego Macri lo vete.

Sería un triunfo para el sector de Pichetto y compañía. En el peronismo algo importante cambió en los últimos tiempos. Durante el primer año de Macri, nadie quería ser candidato. Todos decían por lo bajo que el o la elegida iban a ir a perder contra el Presidente. Este pesimismo se profundizó tras el triunfo legislativo del gobierno en las elecciones de medio término. Pero desde ese entonces algo empezó a cambiar. Y conforme la economía se fue deteriorando, sectores que no se hablaban empezaron a contactarse. Muchos en el peronismo entienden que es necesaria la unidad, y aunque Macri esté golpeado aún hay chances de que la economía mejore y Cambiemos recupere a la clase media que hoy mira con desconfianza la gestión.

Desde ya que en el gobierno están golpeados luego de la corrida bancaria y la necesidad de ir al Fondo. Si bien se le explicó a la sociedad que era algo "preventivo", nadie come vidrio. Y la necesidad de plata fresca, ante una economía que no arranca, es urgente, tanto que incluso la semana que termina circuló la idea de modificar el esquema de retenciones del campo, único sector que camina. Fue tal el revuelo, que hubo que dar marcha atrás.

Hoy el gobierno sigue teniendo a Macri como candidato. El plan B, que vaya María Eugenia Vidal, hoy no se contempla. Pero hay quienes sugieren que la gobernadora debería estar en la fórmula para acrecentar las chances del Presidente si la economía sigue parada y la inflación no se logra dominar.