Capitanich y Urtubey. Hoy en bandos opuestos. (Gentileza)


Por Damián Juárez
djuarez@cronica.com.ar

A Cristina Fernández de Kirchner muchos la dieron por muerta en términos políticos luego de su derrota en las urnas de la provincia de Buenos Aires ante Esteban Bullrich. El panorama judicial tampoco parece prometedor para ella: Julio De Vido y Amado Boudou están presos y hay múltiples citaciones en su contra. Sin embargo, el kirchnerismo intentará ser una de las dos fuerzas peronistas que llegue viva a la elección presidencial de 2019. La otra será la "renovación", que intentarán encarar los gobernadores no K.

Esta idea la planteó en las últimas horas Jorge Capitanich, quien fuera jefe de gabinete con Cristina y actualmente es intendente de Resistencia, Chaco. Capitanich calificó de “opo-oficialistas” al grupo de peronistas que conforman, entre otros, los gobernadores de Salta, Juan Manuel Urtubey, y de Córdoba, Juan Schiaretti, y el titular del bloque peronista en el Senado, Miguel Pichetto. Agregó que "pese a toda la adversidad y a la campaña sistemática de difamación, (Cristina) obtuvo el 37% de los votos en el principal distrito electoral de la Argentina".

Las palabras de Capitanich ponen en debate cuál debe ser el perfil del peronismo. Si bien el cristinismo y los ultra K están en declive, también plantean una oposición más nítida al modelo de Macri, que ahora entrará en una etapa de reformas y ajustes.

El otro peronismo, más de centro y no tan alejado de Cambiemos, corre el riesgo cierto de mimetizarse con el oficialismo, y ante el original y la copia, la gente siempre vota el original.

El peronismo no kirchnerista tiene una disyuntiva. Sabe que debe alejarse de la figura de Cristina y su núcleo porque para la mayoría de la población eso es sinónimo de corrupción. Tienen que simpatizar con un centro moderado como el que plantea Cambiemos -avalado en las urnas- pero no pegarse demasiado al gobierno.

Hasta hoy, saben lo que tienen que hacer, pero no cómo hacerlo y tampoco tienen un líder claro que encarne la idea de renovar.

Puja bonaerense

Esta misma crisis de identidad afecta la situación del PJ en la provincia de Buenos Aires, que se apresta a elegir a nuevas autoridades. Allí hay candidatos que juegan con Cristina y otros que proponen una renovación y alejarse de la ex presidenta.

Del lado de la ex mandataria están Fernando Espinoza, Walter Festa y Francisco Durañona, mientras que la renovación la encarnan intendentes como Gustavo Menéndez, Leonardo Nardini, Juan Zabaleta y Gabriel Katopodis. En los próximos días vence el plazo para presentar las candidaturas de los comicios del 17 de diciembre para elegir a la autoridad partidaria.

Asimismo, Cristina se abroquela en su estructura histórica, dominada mayormente por La Cámpora, que tiene todavía legisladores en diputados y senadores a nivel nacional y en distintas legislaturas provinciales, sobre todo en La Plata.