Una máxima de Francisco es "La unidad es superior al conflicto". Y el Papa tuvo más coincidencias que disidencias con Alberto Fernández.

Jamás abre un encuentro hablando de algo en lo que las partes no están de acuerdo. La reunión entre los dos fue espontánea, abierta, sin mordaza. Jorge Bergoglio estaba muy contento. Entretenido. A la hora de los regalos leía, en voz alta, fragmentos de las encíclicas que le regaló al Presidente.

Entre la entrevista y este final pasó más de una hora. Algunos medios estaban con el cuchillo en la boca. Los oí decir, no me lo contó nadie: "Aparte de esta versión tan edulcorada, ¿qué se puede publicar picante, que le dé otro rumbo?". En eso estaban.

En la residencia, Fernández no hizo una conferencia de prensa formal, sino un off the record. Sin prejuicios y con el corazón abierto, Juan Pablo Biondi, vocero presidencial, invitó a todos, no dejó afuera a nadie.

En más de una oportunidad, la voz cantante -de la banda del embarre- preguntó si habían hablado del aborto. El Presidente respondió que no. Después inquirió acerca de cuáles fueron los consejos del Papa. Hubo una sonrisa franca de parte de Fernández, quien dijo que eso no lo iba a contar.

La insolencia y la falta de ubicación de gran parte del periodismo argentino, merece que entre todos busquemos una solución, un debate, para salir de esta mediocridad. Falta cintura, formación, calle, para estar a la altura de un jefe de Estado. No me imagino a ningún periodista americano haciéndole esas preguntas a Donald Trump en la conferencia de prensa que dio después de visitar a Francisco. Ni hablar de Vladimir Putin o Angela Merkel. Decadente.

La Secretaría de Estado del Vaticano dio su versión, siempre ambigua, como lo hace en los comunicados: tres líneas en las que mencionaba con buenas expresiones el diálogo con Fernández. Después de un punto y aparte, señaló que se hablo de la vida del niño por nacer desde la concepción, sin aclarar que había sido con ellos, dejando al libre albedrío de que podría haber sido con Francisco. No especificaron nada.

Es responsabilidad de la Secretaría de Estado, exclusiva e indelegable. Irresponsable, también. Los periodistas salieron corriendo a las computadoras, los celulares, para informar de las divergencias que hubo con Su Santidad, que Fernández había mentido. Todo un escándalo.

No tardó en aparecer la letra de Matteo Bruni, el director de prensa de La Stampa, aclarando que no había sido en el encuentro con Bergoglio que se había hablado el tema, sino que era posible que Pietro Parolin, secretario de Estado, lo hubiera mencionado, en la reunión posterior que Alberto tuvo con él. Los colegas se quedaron sin respuesta.

Es como que no pueden soportar, por presión de las corporaciones que representan, que la buena sintonía entre el Presidente y el Papa argentinos haya sido para bien del país. Juntos van a trabajar para salir adelante. No hay lugar para las maldades sin gloria, estamos agonizando. Es la mano de Dios para los días que están por venir. Es justo y necesario.