La semana arrancará con fuertes definiciones políticas y económicas. Entre ella, se espera un anuncio que poca el foco sobre la grave situación social que golpea a distintos sectores del país, pero que se siente especialmente sobre el conurbano bonaerense. Entre los trascendidos del fin de semana de reuniones en la quinta de Olivos, hubo dos voces que coincidieron en la necesidad de tomar medidas para desactivar el inmenso malestar social que se extiende por los barrios pobres de la provincia de Buenos Aires.

Lo plantearon con igualdad de firmeza la gobernadora María Eugenia Vidal y la ministra de desarrollo social de la Nación, Carolina Stanley. "El conurbano nos preocupa, porque le impacta no sólo la inflación sino también el parate de las changas" le dijo la funcionaria a este diario semanas atrás, cuando la divisa todavía estaba en torno de los $24.

Para el Ejecutivo, mostrar contención hacia los más pobres será no sólo un fuerte gesto político, sino también una forma de suavizar lo antipático del ajuste económico que se anunciará también este lunes. "Si se cuida a los más necesitados, el resto puede hacer el esfuerzo", razonan desde la Casa Rosada.

Concretamente, se esperan mejoras para los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo, y también habría algún aliciente para las jubilaciones, aunque los detalles aún son un misterio y no se develarán hasta el momento del anuncio oficial. Cabe recordar que el jueves, desde la gobernación bonaerense difundieron que Vidal había instruido a su ministro de Economía, Hernán Lacunza, a reasignar partidas presupuestarias.

En criollo, dar de baja obra pública para aumentar el gasto de contención social. Apenas 24 horas después, una reunión de intendentes peronistas adelantaba que piensan declarar la "emergencia alimentaria" en sus distritos, para destinar recursos a comedores sociales.

En el medio, un informe que confirmaba lo peor: a los refugios alimentarios ya no asisten los más chicos, sino familias completas.