En los últimos días se conoció la letra chica del acuerdo que firmó el gobierno nacional con el Fondo Monetario Internacional ( FMI) para recibir la primera parte del crédito de 50.000 millones de dólares. En su informe de Perspectivas Económicas Mundiales publicado, el organismo que conduce Christine Lagarde, admite que las consecuencias de esos consejos y/o condiciones englobadas en "la necesidad de un ajuste" en Argentina repercutirán en toda la región que crecerá al 1,6 % en 2018, cuatro décimas menos de lo previsto en el informe de abril.

El Fondo recortó la perspectiva de crecimiento para la Argentina por la crisis financiera mientras mantuvo su previsión sobre el crecimiento de la economía mundial este año, en 3,9%, pero alertó sobre los efectos de una guerra comercial entre Estados Unidos y China.

Argentina, la tercera economía de la región, incidirá en la desaceleración por "la constricción de las condiciones financieras y el ajuste necesario de las políticas". A pesar de haber recibido la primera parte del desembolso (15.000 millones de dólares), el país continúa con una elevada inflación de 30% anual y una tasa de interés de referencia de 40% anual en pesos, una de las más elevadas del mundo.

Sin embargo, hubo avances en cuanto a las sugerencias del Fondo para reducir el déficit fiscal. La semana pasada el presidente Mauricio Macri, firmó el decreto 632/2018 y congeló la incorporación de nuevo personal en el Estado nacional hasta diciembre de 2019, entre otros recortes en la administración pública.
 

América latina

En su actualización de las previsiones económicas de abril publicada este lunes, el FMI mantuvo igualmente sin cambios la expectativa para el año próximo, cuando el PIB mundial debería aumentar también un 3,9%.

"El riesgo de que las tensiones comerciales actuales se intensifiquen y que impacten negativamente en la confianza y en la inversión representa la mayor amenaza para el crecimiento mundial en el corto plazo", dijo Maurice Obstfeld, economista jefe del FMI.

La entidad revisó a la baja de 0,4 punto porcentual, de 2,% a 1,6%, su previsión de crecimiento de la economía de América latina y el Caribe para este año.

El Fondo apuntó que esa reducción es reflejo de la necesidad de ajustes en Argentina, escenario de incertidumbres políticas en Brasil y las tensiones comerciales aún sin resolver entre México y Estados Unidos.

En el caso de Brasil, se señaló que las perspectivas de crecimiento son "poco inspiradoras". Para 2018, el FMI espera en Brasil un crecimiento de 1,8%; un recorte de medio punto porcentual respecto a lo estimado en abril.

Con relación a México, el FMI mantuvo sin cambios su expectativa de crecimiento con relación a abril, 2,3%, aunque recortó la previsión para 2019, de 3,0% a 2,7%. La proyección para las dos principales economías del mundo -Estados Unidos y China- se mantuvo sin cambios para este año pese a la guerra comercial que las enfrenta.