Por Luis Autalán 
@luisautalan 

Desde su propia inestabilidad interna la CGT apuntó contra la reforma laboral y el avasallamiento de derechos y poder adquisitivo del salario que, aseguran, ocasiona el modelo económico de Cambiemos. La semana pasada el camionero Hugo Moyano no dudó en apuntar que a corto plazo, "habrá un millón de personas" en Plaza de Mayo y no para aplaudir al gobierno mientras que el triunviro Carlos Acuña consideró que la reforma a los derechos de los trabajadores no es cosa juzgada y de ahí "hay una campaña de difamación", contra el movimiento obrero.

No fueron las únicas voces de un amplio repertorio sindical, el canillita Omar Plaini reinvindicó el derecho de la central de Azopardo "para defender a los trabajadores" y el titular del gremio de los pilotos aéreos (APLA), Pablo Biró disparó que el conflicto paritario en Latam se desarrolla "a la luz de la política de improvisación en algunos casos y de cercenamiento artero de derechos" que activa "entusiasta" la Casa Rosada.

De las voces citadas, se destacan tanto su heterogéneo alineamiento a sectores internos como su intensidad crítica. Todo mientras que la cartera laboral a cargo de Jorge Triaca no pierde el optimismo, más allá del río revuelto, para que se convaliden las modificaciones que a criterio del Ejecutivo Nacional versan en eje central a la "productividad".

Plaini retomó la reforma previsional aprobada a fines del año pasado para considerar que "si con esa medida perjudica a los jubilados; quiere afectar los convenios colectivos y afectar los intereses populares, la CGT debe pararse con una postura que vaya más allá de juntarse con los funcionarios para tomar café", deslizó desde su sitial del consejo directivo.

Desde la organización de los pilotos Biró le aseveró a Crónica Televisión que respecto del futuro de una central obrera reestructurada, su participación está ligada a la actitud y perfil que se aplique. "Si buscan mantener un espíritu de negociación light y en continuo retroceso no nos interesa participar de modo alguno".

El titular de APLA acotó que esa postura es la misma que plantea puertas adentro de la CGT, la Corriente Federal (CFT) que integran o en el ámbito sindical donde se debata.

A la hora de considerar el techo de "hormigón" que vislumbra el Ejecutivo para la discusión salarial no más allá del 16%, Carlos Acuña fue terminante, "el gobierno no tiene que fijar el sueldo a nadie, que establezca un decreto para determinar lo sueldos y ya está". Ante la consulta de Radio 10 el dirigente del bloque sindical que capitanea Luis Barrionuevo hizo cuentas para argumentar que "el primer año que asumió (2016) se acordó paritarias a partir del 30% y la inflación fue del 40%" para subrayar una advertencia "no pueden decir que los gremios y los trabajadores no acompañaron".