El presidente Mauricio Macri arribó a las 10 de la mañana a la Catedral Metropolitana para participar del tradicional Tedeum para celebrar los 208 años de la Revolución de Mayo. El mandatario estuvo acompañado por su esposa Juliana Awada; la vicepresidenta Gabriela Michetti; el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta; el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo; el titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó; y el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti.

Así llegaban Macri y su gabinete. (Presidencia)

La misa fue presidida por el arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, quien habló de la actualidad económica del país.

"Los cambios sociales y culturales se dan en procesos que demandan tiempos que nos trascienden y se extienden más allá de los períodos de un gobierno y debemos desconfiar de los logros instantáneos", expresó el Cardenal y agregó: "Si comenzamos hoy, dentro de 10, 15 o 20 años se verán los frutos; el tiempo no lo podemos someter pero sí continuar unidos por el bien común, y el deber del Estado es cuidar la vida".

Además, Mario Poli, dijo que “el primer deber del Estado es cuidar la vida de sus habitantes, los débiles, los pobres y los marginados" y remarcó: "La defensa del inocente que no ha nacido debe ser clara".