Por Florencia Golender
@Flopa01

Con una estrategia similar a la que desplegó entre junio y julio, pero con una agenda más atractiva en el horizonte, Cambiemos ya dio inicio a la campaña con la que planea repetir o mejorar el resultado de las PASO. La ruta de viaje a octubre se asentará principalmente en la economía, con mejores resultados interanuales en las estadísticas oficiales. A nivel político, el oficialismo saldrá a cazar los votos de Florencio Randazzo o de Sergio Massa, y una vez más, la apuesta descansa en el ancho de espadas: María Eugenia Vidal.

La semana cerró con la gobernadora bonaerense y el presidente Mauricio Macri en un club de boxeo gratuito de la localidad de San Martín. En clave electoral, ambos funcionarios visitaron el distrito que se encuentra a cargo de un randazzista (aunque en las PASO ganó el kirchnerismo), el intendente Gabriel Katopodis, uno de los jefes municipales de peso que se unió al espacio del ex ministro del Interior, Cumplir. 

Para los próximos 60 días, Cambiemos planea intensificar la presencia en intendencias con similar contexto electoral. Puede ser como recorrido y en contacto con la gente del lugar, o para presentar obra pública, otra de las cartas importantes del gobierno en materia de creación de trabajo y visibilidad.

La inversión en obra de infraestructura, una herramienta común a los oficialismos en la previa de los comicios y una táctica no exclusiva de Cambiemos, marcará la agenda, especialmente en el conurbano bonaerense.

Los números

En términos económicos, hay varios factores que jugarán a favor de los candidatos a senadores y diputados de Cambiemos, aunque pueden no ser suficientes para tapar ciertas falencias. 

En la provincia de Buenos Aires, a Esteban Bullrich y Gladys González (para el Senado) y a Graciela Ocaña (primera en la lista para Diputados) los acompañará para los próximos meses un clima de calma económica. Sin sobresaltos, con un Indec que se recupera mínimamente de las malas noticias de 2016 y, con esfuerzos por parte del Banco Central y del Ministerio de Energía, para contener el dólar y amortiguar el impacto de las tarifas energéticas de invierno, respectivamente.

Los números del Indec, por ejemplo, continuarán en su tendencia positiva. Todo lo que el año pasado resultó en una abrupta caída (una de las más claras se observó en el consumo interno), en 2017 sufrirá lo que los economistas llaman un “efecto rebote”. Hay actividades, que por su propio peso, no pueden caer más. Así que ya vienen mostrando mejoras. 

Ocurre, a nivel general, con la actividad económica, que viene ratificando el crecimiento. Según el Indec, en junio marcó un alza de 4%. “Es más reactivación que crecimiento”, evalúan los economistas. Por su parte, desde el gobierno suelen admitir: “Reconocemos que hay muchos a los que todavía ese cambio no les llegó”.

En otro orden, para los primeros días de septiembre se anunciará otra etapa de los créditos hipotecarios Procrear. Y esta semana, Banco Nación confirmó que dará préstamos por $17.000 millones para construcción de pozo.

Algún escepticismo despierta la inminente llegada de las facturas del servicio de gas sobre los meses más fríos del año. Pero el ministro de Energía, Juan José Aranguren, abrió el paraguas e informó esta semana que podrán pagarse en cuatro cuotas. Habrá que esperar a ver si la medida calmará el malestar social que genere el primer impacto. Sobre todo, teniendo en cuenta que la luz aumentará un 58% a partir de septiembre en territorio bonaerense.

Un rol esencial juega el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, que el último jueves, volvió a subir su tasa de interés para contener la inflación.

Siguiendo su propio mapa, Cambiemos sabe que no todo depende de Cambiemos. Con el peronismo fraccionado y el sindicalismo a punto de romper filas, el camino parece más fácil. A menos que alguno de estos factores sorprenda, la ruta del oficialismo al Congreso está despejada.

 

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