Por Damián Juárez
djuarez@cronica.com.ar 

Son 20.000 votos. Ese es el objetivo. La diferencia que Cristina Kirchner le sacó a Esteban Bullrich. Pero en el gobierno están envalentonados y van por más. Dicen que el candidato de bajo perfi que postulan a la senaduría, Bullrich, pero que está respaldado por la figura de Vidal, podría imponerse por tres puntos. Sin embargo, la orden es no creérsela y potenciar las salidas y contactos directos.

Mauricio Macri María Eugenia Vidal están recorriendo cuando pueden puntos específicos de la provincia. Una de las variables que analizan en el equipo de Cambiemos para ver si existen chances en los distintos distritos electorales es observar la imagen negativa. Los expertos de campaña recomiendan trabajar más en aquellos distritos donde la imagen negativa de Cristina es más alta.

La idea es que la imagen positiva puede subir o bajar rápido, pero cuando un candidato tiene una imagen negativa asentada, eso no cambia fácilmente. En el PRO saben que mucha gente puede no estar segura de votar Bullrich, pero de lo que sí están seguros es de que no quieren votar a Cristina, ya que por las características de su figura genera amores u odios, pero no puntos medios.

El punto de partida son los 20.000 votos de diferencia que Cristina sacó para la categoría senador nacional en la provincia sobre Esteban Bullrich, ambos con 34 puntos porcentuales, seguidos por Sergio Massa con 15 y Randazzo con 5.

La primera tarea fue separar la tarea entre los municipios gobernados por el PRO en la provincia -69- y aquellos del total de 135 que gobiernan el PJ u otra agrupación política. También se analiza que las apariciones mediáticas de Cristina sólo sirvieron para reforzar el voto núcleo del kirchnerismo, pero nada hicieron para atraer independientes.

En Cambiemos piensan que si ganan en los distritos donde tienen intendentes y achican la diferencia en aquellos gobernados por el PJ, Bullrich puede ganar. También se apunta a distritos donde se perdió en las PASO, donde Cambiemos perdió pero logró disminuir la diferencia histórica con el peronismo.

Pero las mayores expectativas del gobierno están puestas en otro lado. Y son las obras. Una reciente encuesta que vieron los estrategas de campaña indica que el 90% de los bonaerenses contestó que vio por lo menos una obra de infraestructura en su barrio.

Esto atrajo mucho voto de gente que inicialmente creía que durante el gobierno macrista vendría un ajuste que implicaría un recorte de obras y de beneficios como la Asignación Universal por Hijo u otro tipo de programas sociales.

Este público independiente, cuyo voto depende de la percepción de los beneficios que brinda el Estado, según el gobierno está dejando al kirchnerismo y pasando a votar a Bullrich/Vidal. Todo este análisis, asimismo, hace caer en desgracia a los tercero y cuarto en discordia, Sergio Massa y Florencio Randazzo.