Por Luis Autalán 
@luisautalan 

En el primer día hábil del nuevo año el presidente Alberto Fernández abrió la puerta de la discusión salarial 2020. Dos mensajes puntuales a sendas partes de la mesa salarial tripartita que integra también el Ejecutivo Nacional no dejan dudas. "Que no se abusen", con remitente a empresarios y "no hagan pedidos desmedidos" a la dirigencia sindical.

La política por sobre las variables económicas en plena crisis y "ad referendum" del incremento de sueldos para privados y públicos que se apresta a decretar la Casa Rosada. Mientras tanto, un número ronda la percepción de un amplio abanico gremial: 30%. Como sindicato adelantado, Camioneros ya puso exigencia por 33%.

La premisa es no acordar en baja respecto de la inflación, estimada entre 40 y 45%, o en el peor de los casos "perder por poco". El revisionismo corto obliga a considerar en cualquier mensura de sueldos el último "bono, no bono" de la gestión Mauricio Macri, con $5.000 que muchos empleadores todavía abonan en cuotas.

Factores a considerar entonces en la expectativa, siempre bajo el riesgo inflacionario, de que el decreto del aumento, con relación directa a la baja salarial de octubre de 2018 al mismo mes de 2019, alivie en más a los que ganaron menos. Discusión sector por sector con asterisco a las pymes en terapia intensiva y el tercer eslabón en la pretensión sindical de "paritarias libres, sin piso y sin techo".

Esa premisa a la que condimentó con el adjetivo de "peronista" y "en on" el secretario general de La Fratenidad Omar Matuano a BAE Negocios, días atrás. Resume el pensamiento de otros jefes gremiales, incluso distantes en cuanto a posición política del ferroviario, pero coincidentes en cuanto a que la performance de Cambiemos será difícil de empeorar respecto a daños para los trabajadores.

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