Por Roberto Di Sandro 
El Decano 70 Años en la Casa Rosada 
rdisandro@cronica.com.ar 

El presidente Mauricio Macri hizo su primera autocrítica del gobierno al señalar su equivocación de hace dos años: “pusimos metas demasiado optimistas y no dijimos el diagnóstico duro”. En una sorpresiva conferencia de prensa realizada en Olivos, el Jefe de Estado culpó directamente “a cierta descoordinación en los planes previstos” y admitió que el flagelo “debe eliminarse de ahora en más”.

Durante el reportaje que sólo contó con ocho preguntas, previstas en un sorteo previo, al cual no pudieron acceder Crónica ni otros medios acreditados, el mandatario reafirmó la decisión de “un ajuste más firme para el futuro”, pero al mismo tiempo dijo que el Fondo Monetario Internacional sólo podrá “intervenir cuando nosotros lo señalemos”, es decir en los puntos “que el gobierno argentino lo indique”.

Aseguró que se “superó la turbulencia cambiaria” y remarcó que “no tenemos ningún condicionamiento del Fondo” -hubo miradas que se entrecruzaron dentro del grupo de periodistas- y de inmediato, ratificó la gestión que realiza el gabinete económico, desmintiendo de esa manera versiones de cambios de hombres dentro de esa área.

Los periodistas llegaron con dificultades hasta la quinta presidencial debido al tránsito, por lo cual se demoró unos instantes el contacto con el mandatario previsto para las 17. Se intentó en varias circunstancias agregar una pregunta más a las previstas pero no hubo caso, e inclusive se convenció a algunos para evitar cualquier cuestionamiento posterior de quienes se quedaron sin poder preguntar.

Macri, requerido acerca de posibles despidos, contestó que “se estudia un nuevo ajuste” pero no mencionó en ningún momento la palabra “despidos”. Sólo se limitó a decir que vamos a encarar la desaparición de la inflación “en la mejor manera posible”. En varias respuestas puso como fundamental concepto el del gran acuerdo nacional, “entre todos y sin que falte nadie”, afirmando, cuando se le preguntó si serán invitados los sindicalistas y los kirchneristas, que en un principio no habían ido nombrados, el Presidente, tras una serie de consideraciones contestó claramente: “Todos serán invitados”.

En el momento en que aludió a que “nos equivocamos en nuestro diagnóstico inicial”, se vio muy alicaído a su mano derecha -hasta el momento-, Marcos Peña, quien sin duda fue uno de los que en aquel momento reforzó todos los objetivos que debían haber culminado en la eliminación del flagelo y ocurrió todo lo contrario.

“Hay que gastar menos y ahorrar más”, dijo en algún momento en su relato, pero insistió en que “ahora comienza otra etapa para el país” y se autodefinió como un gobernante “que junto a un gran equipo está consolidando el propósito de superar los problemas”. Pidió agua y se encontró que nadie le había traído una copa con el líquido elemento, a lo cual, haciendo un breve paréntesis en la seriedad demostrada en el curso de la conferencia de prensa apuntó: “Ya ni agua hay”.

Sobre la situación del dólar el Presidente admitió que “el Banco Central nos irá comunicando permanentemente la fluctuación de la moneda estadounidense” y volvió a mostrarse optimista en cuanto a las conversaciones con el FMI al destacar la frase de “no hay por qué sentirse incómodo de que el Fondo inspeccione todo lo que vamos a mostrarle porque no tenemos qué ocultar”.

Se silenció un instante ante una pregunta dedicada íntegramente al sufrimiento de la población por el aumento de las tarifas. Respiró hondo y enseguida embistió con un “quién más que yo puede querer que no aumenten las tarifas” y le agregó conceptos diferentemente técnicos que dieron como pauta final, en éste tema, que “era necesario hacerlo”.

Reiteró que “nadie nos va a condicionar” refiriéndose al FMI, lo que motivó nuevamente miradas poco creíbles entre algunos periodistas presentes. Reforzó en varias oportunidades la decisión de que “vamos a bajar la inflación” y “si el dólar sigue avanzando vamos a tomar las medidas que sean necesarias siempre a través del Banco Central, que actúa con absoluta independencia”.

Fuente: Télam