El presidente Mauricio Macri respaldó este jueves la decisión del plantel nacional de fútbol no viajar a Israel para jugar un partido amistoso en Jerusalén contra el seleccionado de ese país, en solidaridad con Lionel Messi por las amenazas de muerte recibidas por extremistas palestinos, al señalar que "hay que ponerse en el lugar" del futbolista y de su familia.

Macri, en diálogo con periodistas acreditados en la Casa Rosada, narró algunos detalles sobre las conversaciones telefónicas que tuvo con el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, quien le pidió que intercediera ante la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) para que el partido se juegue y respaldó la decisión tomada por los jugadores.

"Fue una cosa incómoda. El primer ministro (Netanyahu) me llamó; hablamos dos veces, la primera me pidió que intercediera pero luego lo llamé ese mismo día para decirle cuanto antes la verdad y que no se hiciera falsas ilusiones", sostuvo el primer mandatario al encabezar un brindis en la Casa Rosada por el Día del Periodista.

También reveló sus sensaciones tras despedir la semana pasada a la selección nacional en el predio de la AFA, en Ezeiza: "Los vi a todos con mucha armonía y en una buena convivencia entre el plantel y los directivos".

Asimismo, tanto el canciller Jorge Faurie como el embajador de Israel en Buenos Aires, Ilan Sztulman, negaron rotundamente que la cancelación del partido afecte las relaciones bilaterales.

El partido amistoso contra Israel, "estaba previsto inicialmente para que tuviera lugar en el estadio de Haifa y, por razones sobrevinientes en el Estado de Israel, es que decidieron movilizarlo a Jerusalem", explicó el ministro. 

"Hasta donde yo sé los jugadores de la selección no estaban con voluntad de jugar el partido. Hay dos elementos, por un lado está que el propio director técnico de la seleccionado había pedido que ya no se hicieran más partidos y que realmente la gente se concentrara para la preparación previa" al primer partido que la selección jugará el del 16 de junio en Rusia. 

El otro elemento es que "incidió mucho una campaña que se ha viralizado en los medios, de amenazas a los jugadores", dijo sobre las imágenes que mostraban camisetas pintadas con pintura colorada simulando sangre y "las amenazas que han llegado a conocimiento de (Lionel) Messi y su familia".

Por su parte, Sztulman afirmó este jueves que la suspensión no tuvo "nada que ver con el gobierno argentino" y dejó en claro que fue motivada en el temor de los jugadores de "sufrir un atentado fuera de Israel" porque Jerusalén es una ciudad "totalmente segura".

"No sentimos que la selección argentina haya discriminado religiosamente a Israel. Esto no tiene nada que ver con discriminación religiosa. Creo que fue una cuestión de miedo y no algo político", dijo el diplomático.

Y, en declaraciones a la radio FM Late, subrayó que no siente que el plantel "haya discriminado religiosamente" a su país.

Por último, destacó que las relaciones entre Israel y la Argentina "son entre dos pueblos y van mucho más allá de gobiernos", por lo que "no van a quedar afectadas de una forma negativa por si el partido fue o no".