El presidente Mauricio Macri decidió postergar para febrero el viaje que tenía previsto compartir esta semana junto a sus ministros en la localidad balnearia de Chapadmalal, con el fin de hacer un balance de gestión y proyectar los dos años restantes de su actual mandato. 

Así lo confirmaron fuentes de Casa Rosada, que argumentaron que la decisión de postergar el “retiro espiritual”, una práctica habitual en el macrismo y que a nivel nacional comenzó en diciembre del año pasado, respondía a “problemas de agenda legislativa” con el fin de imponer el paquete de reformas en las sesiones extraordinarias.

También hay otros trascendidos, desmentidos por funcionarios del Gobierno, que aseguraban que la postergación del viaje respondía a la necesidad de preservar la imagen presidencial, mientras la Armada continuaba con la búsqueda del buque ARA-San Juan, desaparecido hace veintiseis días, con cuarenta y cuatro tripulantes a bordo.

La Secretaría General de la Presidencia, a cargo de Fernando De Andreis, debió suspender los preparativos del viaje al complejo presidencial de Chapadmalal, que estaba previsto desde el jueves hasta el sábado con el objetivo de repasar el año de gestión y proyectar el 2018. 
 

Junto a Vidal, recorrió obras del soterramiento del Sarmiento

Macri recorrió las obras de soterramiento del ferrocarril Sarmiento a la altura de la estación Morón, junto a la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal; el ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich, y el intendente local, Ramiro Tagliaferro.

El soterramiento, con una inversión total de 3.000 millones de dólares y una generación de 10.000 empleos directos e indirectos, según se prevé, en tres años llegará desde la estación Once hasta Castelar, y en cinco años a Moreno.

El soterramiento es una obra polémica por la participación, hasta septiembre último, de la constructora brasileña Odebrecht en el consorcio adjudicatario, bajo sospecha de haber pagado sobornos al gobierno kirchnerista. Pero como una de la socias de Odebrecht fue Iecsa, entonces dirigida por un primo del presidente Macri, el tema se volvió tóxico para el actual gobierno. El primo, Angelo Calcaterra, se desprendió de la firma, que pasó a manos de Marcelo Mindlin y ahora se llama Sacde.

Tras las deserciones de la brasileña, que sigue siendo investigada en varios países, y de la española Comsa, el consorcio a cargo de la obra quedó reducido a dos: la italiana Ghella (71 por ciento) y la nueva Sacde (29). El proyecto del soterramiento fue retomado por el actual gobierno luego de años de postergaciones. La obra se reanudó en octubre de 2016, tras una interrupción de cuatro años desde que se iniciaron los trabajos. En poco más de un año, la tuneladora avanzó casi 2.800 metros y en los próximos días estará llegando a Ramos Mejía. La obra beneficiará a más de 200.000 pasajeros diarios, reforzará la seguridad vial y agilizará el tránsito vehicular porteño y de diez localidades del oeste del conurbano bonaerense.

En su recorrida, Macri visitó los trabajos a la altura del partido de Morón y conversó con vecinos de los distintos distritos que usan regularmente el tren. Según lo previsto, cuando el proyecto esté finalizado quedarán eliminados los 51 pasos a nivel de la línea por los que cruzan, en promedio, unos 20.000 vehículos por hora. El tiempo de viaje se reducirá en 15 minutos de Once a Moreno y la frecuencia del servicio pasará de 10 a 3 o 4 minutos.

Además, habrá mejoras con la recuperación de vías, el señalamiento, las comunicaciones, trenes nuevos y cocheras ampliadas. El proyecto comprende 37 kilómetros, recorriendo las localidades de Ciudadela, Ramos Mejía, Villa Sarmiento, Haedo, Morón, Castelar, Ituzaingó, San Antonio de Padua y Merlo. La obra se inscribe en plan de inversiones de 14.000 millones de dólares que puso en marcha el gobierno nacional para mejorar el servicio de los trenes metropolitanos.

Incluye nuevas formaciones totalmente equipadas, cocheras, pasos bajo nivel, frenos automáticos, viaductos, electrificación de las redes ferroviarias, renovación de vías y de estaciones y red de expresos regionales para conectar toda la red, entre otras mejoras. En ese marco, se proyectaron 63 túneles para 2019 y 120 para 2023. Ya se finalizaron los de El Palomar, Lomas de Zamora, Ezeiza, Bernal, Ezpeleta y San Nicolás. En tanto, se encuentran en ejecución los de Ezeiza, Quilmes, Florencio Varela y San Miguel, mientras que próximamente comenzarán los de La Plata y Vicente López. En cuanto a los pasos bajo a nivel porteños, se encuentran en obra los de las avenidas Nazca y Balbín, y está proyectado que para 2019 queden sólo 10 cruces a nivel.