Durante la sesión se produjeron varias intervenciones subidas de tono. 

Por Luis Mendoza 
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Con amplio respaldo legislativo, la Cámara de Diputados convirtió en ley el proyecto que apunta a ajustar los contratos de obra pública para la construcción de unidades habitacionales, por la Unidad de Vivienda (UVI). La iniciativa, impulsada por el senador radical Julio Cobos, había sido aprobada por la Cámara Alta y en Diputados fue respaldada con 145 votos del oficialismo y el Frente para la Victoria; 26 en contra, del Frente Renovador y el Frente de Izquierda, y 12 abstenciones.

La norma fija la Unidad de Vivienda como valor para el desarrollo de la obra pública vinculada a la construcción de viviendas, actualmente establecida por ley en 1.000 UVIs por metro cuadrado. El miembro informante del oficialismo, el diputado macrista Eduardo Amadeo, argumentó que la medida apunta a terminar con la “incertidumbre en el costo de la vivienda y de otras operaciones del sector público a largo plazo”, y agregó que ello derivó en “demoras, sobrecostos preventivos, corrupción y, sobre todo, costo fiscal incierto”.

El legislador destacó que se verifica una “enorme recuperación del crédito hipotecario” y que ello permite contar con recursos para ser destinados a la construcción de viviendas populares.

Energía renovable

La Cámara de Diputados también aprobó y giró al Senado un proyecto de ley que apunta a fomentar la generación distribuida de energía renovable y que fue defendido en el recinto por el legislador kirchnerista Julio De Vido, titular de la Comisión de Energía y Combustibles. La iniciativa, respaldada por 159 votos a favor, tres en contra y una abstención, crea un régimen para que los usuarios residenciales y las pymes puedan generar energía renovable para ser sumada a la red eléctrica pública.

“Este proyecto fue fruto de un arduo trabajo entre todos los bloques para unificar y sintetizar distintas visiones sobre la incorporación de la generación distribuida”, dijo De Vido.

Reclamos

La sesión especial arrancó al mediodía y durante más de tres horas el debate se circunscribió primero a rendir homenaje a las víctimas de la llamada Noche de los Lápices, ocurrida hace 41 años, cuando jóvenes fueron secuestrados por fuerzas de seguridad por reclamar el boleto estudiantil. La recordación originó críticas al gobierno por la desaparición de Santiago Maldonado.

Después fue el turno de las cuestiones de privilegio, que inició el jefe del bloque del FpV, Héctor Recalde, quien volvió a reclamar la interpelación de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, para que responda preguntas de los legisladores sobre la investigación y la actuación del Estado en torno al caso Maldonado.

Legisladores opositores pidieron el apartamiento del reglamento para que se trataran sobre tablas una serie de proyectos resistidos por el oficialismo, entre ellos el que apunta a prorrogar la ley que suspende desalojos de tierras aborígenes. Desde Cambiemos se argumentó que el tema recibió preferencia para ser tratado en la próxima sesión del Senado, por lo que se opuso a tratarlo en el recinto, impidiendo que se alcanzara la mayoría necesaria para habilitar el debate.