Por Damián Juárez

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La grieta, que nunca se había cerrado, parece haberse ampliado aún más por el caso Maldonado, y las posturas siguen irreductibles y lejos de conciliar. Desde un principio, tanto la familia del artesano aparecido muerto luego de 80 días como organismos de Derechos Humanos, muchos cercanos al kirchnerismo, criticaron al gobierno y a la ministra Bullrich, apuntando a la Gendarmería como principal responsable y al gobierno como encubridor.

El Poder Ejecutivo, es cierto, no manejó bien el caso en sus inicios: hubo una defensa a ultranza de la Gendarmería aun sin saber si era responsable, y nadie fue separado preventivamente de la fuerza, como indicaba cualquier manual ante estos casos.

Sin embargo, desde el gobierno piensan que hubo una intención de culparlo por el caso Maldonado desde un principio, más allá de que la responsabilidad fuese o no de Gendarmería. Los principales cerebros de Cambiemos piensan que un sector de la oposición forzó el caso al extremo para emparentar a Macri con la dictadura, para instalar que el Presidente tenía un “desaparecido” en su haber.

Es por esto que, puertas adentro del macrismo, están convencidos de que este señalamiento no cambiará, aun si todas las pericias y la autopsia del caso determinan lo que ya se sugirió en las últimas horas: que Santiago Maldonado murió ahogado, lo que diluye el rol de Gendarmería en su trágico desenlace.

Siguen los cruces

En este contexto, el ministro de Justicia, Germán Garavano, indicó que las pericias preliminares sobre el cuerpo de Santiago “desmienten muchos de los testimonios que vimos televisivamente”.

El titular de Justicia agregó que si bien no se descartan otras causas, la principal tesis de momento es que Maldonado falleció ahogado, a la vez que estimó que “es difícil, después de tanto tiempo, lograr precisiones” sobre lo ocurrido el 1º de agosto a la vera del río Chubut. Garavano dijo, al ser consultado acerca de si se puede especular con que el cuerpo fue “plantado” en el lugar, que eso es algo que determinará el juez, aunque señaló que a esa ubicación tiene acceso “únicamente la gente que está en el lugar”.

“Creemos que el hecho de que no haya lesiones visibles desmiente muchas de las afirmaciones que se hicieron en torno de este caso a lo largo de estos 80 días y pone en crisis muchos testimonios que se hicieron sobre golpes, lesiones y demás”, argumentó Garavano.

Aseguró que este dato, la ausencia de lesiones, “va dando algunas certezas y despejando muchas especulaciones”, y lamentó que “lamentablemente hay un sector violento que mantiene un férreo control de ese lugar”.

Desde organismos de Derechos Humanos y pese a los primeros resultados de la autopsia, insistieron en que a Maldonado “lo mataron” y siguieron apuntando a la responsabilidad del gobierno. Estela de Carlotto, de Abuelas de Plaza de Mayo, aseguró que el cuerpo de Maldonado “fue plantado” en el lugar donde apareció y agregó que “es extraño que un cuerpo aparece en un lugar donde nunca fue visto antes”.

Asimismo, calificó el accionar del gobierno en el caso como “pésimo”, dijo que “falta saber la verdad” y consideró que resta averiguar “dónde estaba, quién lo tenía y dónde estaba conservado”, a la vez que pidió “ver ahora qué dice la ciencia”.

La referente de Madres de Plaza de Mayo Nora Cortiñas estimó, por su parte, que espera que Macri “diga algunas palabras que lo representen como ser humano, ya que estos días nos ha dado vergüenza ajena”. Según Cortiñas, el gobierno “no toma la gravedad del hecho y no le interesan los Derechos Humanos”.