Tras una ceremonia íntima, en la que los familiares del fallecido fiscal Alberto Nisman lo homenajearon a tres años de su muerte, se decidió instalar el pedido para declarar de "lesa humanidad" el caso, actualmente investigado como homicidio. En un acto sin presencia de la prensa en el cementerio de La Tablada, sus hijas, su madre, su hermana y su ex esposa lo recordaron acompañados por dirigentes de la comunidad judía.

Nisman -que investigaba el atentado a la AMIA- fue encontrado muerto en su departamento de la torre Le Parc, de Puerto Madero, el 18 de enero de 2015, y un peritaje realizado por expertos de Gendarmería Nacional estableció que fue asesinado, lo que derivó en el procesamiento del técnico informático Diego Lagomarsino y de los custodios Rubén Benítez, Néstor Durán, Luis Miño y Armando Niz.

Unos días antes, Nisman había denunciado penalmente a la entonces presidenta Cristina Kirchner y otros funcionarios y dirigentes kirchneristas, por el presunto encubrimiento de los iraníes acusados del atentado a la AMIA, a raíz de la firma del finalmente fallido memorándum de entendimiento con Irán.

Luego del acto en el cementerio, la jueza Sandra Arroyo Salgado, ex esposa de Nisman, instaló el pedido al considerar que su muerte fue "un crimen de Estado" ya que "se usaron los tres poderes para intentar simular un suicidio" y para "encubrir graves violaciones a los derechos humanos".

Arroyo Salgado también habló de "magnicidio" al referirse a la muerte de su ex pareja, destacó el hecho de que la Justicia haya caratulado la causa como "homicidio" (simple calificado por el empleo de arma de fuego) y pidió contemplar agravantes como "ensañamiento, alevosía, veneno u otro procedimiento insidioso" y "el concurso premeditado de dos o más personas", en sintonía con lo que sostiene el juez Julián Ercolini de que se trató de un plan criminal.

Pese a eso, también dijo que es "realista" y sabe que va a ser "muy difícil avanzar" en la causa judicial, "en cuanto a despejar todos los que estuvieron detrás del plan criminal" para matarlo. Tras sus declaraciones a la prensa, se sumaron en el mismo sentido el presidente de la AMIA, Agustín Zbar, y el fiscal federal Ricardo Sáenz.

Zbar consideró que la muerte del fiscal Nisman "está indisolublemente ligada a su tarea como fiscal de la causa AMIA, un crimen de lesa humanidad así declarado por la Justicia", y que por esa razón "bien podría asociarse esa consideración a su asesinato". Por su parte, Sáenz apuntó que al fiscal Nisman "lo mataron para silenciarlo" porque sabían que era "la única forma de callarlo".

Y aclaró que "no estoy en condiciones de afirmar que hayan intervenido agentes del Estado, pero de que lo mataron para callarlo, no tengo dudas".