Por Florencia Golender
@flopa01

El primer semestre arrancó con el repunte de algunos índices económicos, pero terminó con casi todos los números en rojo, los efectos de la devaluación y la crisis de confianza que atraviesa el gobierno nacional impactarán en los bolsillos de los trabajadores en la segunda parte del año que ya, ningún funcionario oculta, será recesiva.

El mercado cambiario parece haberse vuelto indomable para el gobierno de Mauricio Macri. La estrategia del Banco Central, a cargo de Luis Caputo, no logra controlar la disparada del dólar que esta semana volvió a tomar velocidad y rozó los $30.

La incertidumbre que genera el rumbo económico se hizo obvia el último viernes cuando el volumen operado en el mercado cambiario subió un 45% a u$s1.017 millones. De ahí que la fuerte intervención del Banco Central, que sacrificó otros u$s300 millones de sus reservas y colocó u$s150 millones provenientes del FMI, no alcanzaran para contener la demanda por el dólar.

Los mercados internacionales se hacen eco del riesgo financiero a punto tal que las acciones argentinas que operan en Wall Street se hundieron el viernes hasta un 13,2%. Y en la Bolsa porteña, el índice Merval tuvo el miércoles su peor caída (15,6%) en cuatro años medida en pesos y la peor de casi una década calculada en dólares (9,7%).

Misión emisión

Según informó el Indec esta semana, en el primer trimestre del año la deuda externa llegó a u$s253.741 millones, esto significa un incremento de u$s19.192 millones respecto del último trimestre del año anterior. El ritmo de crecimiento es de u$s213 millones por día y la mayoría de las emisiones de deuda se realizaron por parte del gobierno nacional y del Banco Central.

La cuenta corriente de la Balanza de Pagos, en tanto, acumuló en el primer trimestre del año un déficit de u$s9.623 millones.

En este contexto, el riesgo país, que mide el JP. Morgan e indica las posibilidades que tiene un país emergente de no cumplir en los términos acordados con el pago de su deuda externa, se ubicó en 612 puntos básicos, su máximo desde agosto de 2015.

Respecto a la medición de exportaciones e importaciones, el déficit de la balanza comercial tocó los u$s1.285 millones en mayo, marcando un salto del 120% respecto de igual lapso de 2017, cuando había tocado los u$s576 millones. Así las cosas, la Argentina ya encadena 17 meses de resultado negativo.

Empleo volátil

La postura de Macri frente a la desconfianza de los mercados fue ratificada al cierre de la semana cuando interpretó: “El mercado nos ha dicho que quiere ver si vamos a cumplir”. “Vamos a achicar el déficit, vamos a cumplir”, prometió en un claro mensaje hacia afuera. Esa reducción, es el eje del acuerdo con el FMI.

Hacia adentro, las consecuencias de un Estado que gasta menos y desincentiva el consumo interno con altas tasas de referencia en el Banco Central (se mantiene en el 40%), ya comienzan a observarse claramente en los niveles de empleo.

El Indec informó que el desempleo en el primer trimestre del año llegó a 9,1%. Es decir, que la desocupación subió casi un 2% con respecto al 2017, dato que refiere a un período previo a la tormenta financiera.

Esa preocupación para los trabajadores se da en un marco de inflación proyectada al 30% para todo el año y, de no duplicar los acuerdos paritarios del 15%, una consecuente pérdida de poder adquisitivo.

El boletín de calificaciones para el equipo económico en el primer semestre lo resumió el Presidente tras cambiar algunos miembros de su gabinete: “Veníamos bien, pero de golpe pasaron cosas, porque el mundo también está volátil”. Los primeros seis meses, que incluyen un préstamo del FMI (después de 17 años sin recurrir al organismo), auguran otros seis para el olvido.