Por Luis Autalán
@LuisAutalan

Como un apósito para heridas sangrantes, el próximo Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) trazará un nuevo registro donde los sindicatos que participarán de dicho consejo van por el 25 %, en rango continuo de perder por poco y elevar el subsuelo salarial en medio de la crisis económica.

Agosto llegará con esa convocatoria dentro de la secuela del paro del 25J, con efervescencia sindical en la CGT, satélites y aledaños de esa central y la urgencia, no asumida al ciento por ciento del gobierno por renovar algún canal de diálogo más amplio con las organizaciones gremiales.

Este mes el SMVM llegó al monto de $ 10.000 en devaluación máxima respecto de la canasta básica alimentaria que cotiza a $ 18.000

El consejo salarial que no sólo versa en cuanto a referencias salariales sino a dinámica laboral entre otros temas, tiene el condimento de la participación de los sindicatos, la CGT, las CTA y reproches de los excluidos. Sin embargo esta edición 2018 puede guardar un paralelismo con la estructura a corto plazo que ya se conversó y conversa en Azopardo como también en sindicatos fuera del elenco del consejo directivo: una mesa ampliada. "Requisito inevitable", deslizan algunos secretarios generales.

En junio del año pasado, por primera vez en su historia, el gobierno nacional fijó por decreto el SMVM, luego de fracasar las deliberaciones ante la reacción sindical y la primacía del sector patronal. El número que fijó la Casa Rosada fue un 20,3 %, en tres tramos respecto de la pauta del mínimo salarial que debe percibir un trabajador soltero en la Argentina por la jornada laboral.

Las tres incómodas cuotas tuvieron la siguiente secuencia: $ 8.860 en julio 2017; $ 9.500 desde enero pasado y coronó los $ 10.000 durante el corriente. Escenario donde cabe acotar que el oficialismo se encaminaba a las elecciones legislativas, todavía se aseveraba que el gobierno tenía problemas económicos pero no políticos y no muchos avizoraban el retorno con la frente marchita al FMI.

Desde las centrales obreras, se aguarda una mesa ampliada para buscar al menos alguna corrección, algo que algunos secretarios generales dan por descontado. "Ni en la CGT ni en el Consejo del Salario hay margen para mesas chicas, que junten algunas si no tienen grandes porque la coyuntura lo impone", advierten varios no alineados.