La detención del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva debe ocurrir una vez terminados todos los recursos en la segunda instancia, es decir, sin esperar al fallo de la corte suprema, luego de que la Cámara de Apelaciones de Porto Alegre logró mayoría para aumentar de 9 a 12 años la reclusión del líder opositor brasileño, según uno de los camaristas que fallan hoy.

Así se expresó el juez Leando Paulsen, titular de la sala 8 del Tribunal Regional Federal de Porto Alegre, al dar el segundo voto a favor de la condena por corrupción contra Lula.

Ahora está votando el juez Victor Laus, cuyo voto es clave para las apelaciones y las aspiraciones electorales de Lula, ya que un resultado 3 a 0 le puede impedir la inscripción en la justicia electoral y restarle capacidad de apelaciones.

La decisión de Paulsen sobre la pena efectiva de Lula es una discusión jurídica abierta por la corte suprema, que en un caso en 2016 entendió que bastaba la segunda instancia para detener a un preso y ya no más la tercera.

Lula afronta otros seis juicios además del de hoy de segunda instancia en Porto Alegre 

El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva afronta en total siete juicios vinculados con la mega causa Lava Jato (Lavado de autos) centrada en la petrolera estatal Petrobras, en los que es acusado de corrupción, obstrucción a la Justicia, asociación delictiva y tráfico de influencias, entre otros cargos, todas abiertas entre 2016 y 2017.

Tres procesos se llevan a cabo en un tribunal de la sureña ciudad de  Curitiba a cargo de Sérgio Moro, el juez que se dio a conocer por Lava Jato. 

Otros tres se celebran en Brasilia, dos de ellos en  casos ramificados de Lava Jato pero que se convirtieron en investigaciones  independientes, según detalló la agencia DPA.

En el caso Cerveró, que se lleva adelante en Brasilia, Lula fue acusado formalmente, por primera vez en julio, de 2016, por cargos de obstrucción a la Justicia al haber presuntamente intentado comprar el silencio del encarcelado ex ejecutivo de Petrobras Nestor Cerveró. 

En el caso del departamento en Guarujá,  en la costa de San Pablo,  Moro condenó a Lula, en julio de 2017, a nueva años y medio de cárcel por haber supuestamente aceptado sobornos de la constructora OAS por 1,1 millones de dólares, que se debían concretar con la compra del inmueble, aunque nunca fue presentado en el juicio un título de propiedad a su nombre.

Este juicio es el que hoy se está dirimiendo en segunda instancia por el tribunal regional de Porto Alegre, y que, en caso de aprobarse, inhabilita a Lula como candidato presidencial, aspiración para la que aparece como favorito en todas las encuestas, pero puede presentar más apelaciones.

En el caso del Bndes (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social) la Justicia de Brasilia aceptó en mayo de 2016 una  denuncia por cargos de que Lula usó su influencia para que el banco  de fomento estatal, ayudara a la constructora Odebrecht a conseguir contratos de infraestructuras en Angola. La investigación fue separada de Lava Jato en una operación bautizada Janus.    

En la compra de los 36 cazas suecos Gripen, caso conocido como operación Zelotes, otra  ramificación de Lava Jato en Brasilia, Lula afronta desde diciembre  de 2016 cargos por una trama en torno a la consultora Marcondes &  Mautoni para facilitar contratos con el Estado. También está acusado un hijo de Lula: Luiz Cláudio.

Otra causa es la de las automotrices MMC y Caoa, abierta en septiembre de 2017 e incluida en la operación Zelotes, en Brasilia, esta vez por cargos de que aceptó recibir en 2009 fondos para su Partido de los Trabajadores de ambas empresas.

El ex presidente también enfrenta una causa que lleva el juez Moro desde diciembre de 2016 por haber aceptado supuestamente sobornos para el Instituto Lula a través de la compra de un terreno que debía servir como nueva sede de esa fundación en San Pablo.

Por último, en agosto de 2017 Moro abrió otro juicio contra Lula por cargos de que presuntamente aceptó de Odebrecht y OAS la reforma de otro inmueble en San Pablo, en el llamado “Sitio de Atibaia”,