INFORME

Cae el consumo y se achica el presupuesto familiar: el "stockeo" quedó atrás y se elige la compra por unidad

Afectados por los salarios congelados y una fuerte caída del poder adquisitivo, los trabajadores modificaron sus hábitos de consumo para intentar achicar aún más su presupuesto destinado a alimentos y productos básicos.

Por Jimena Golender

Supermercados y mayoristas registraron otro período de retracción en abril y acumulan meses de caída, de acuerdo al informe más reciente del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). 

En paralelo, los salarios privados registrados sufrieron la mayor pérdida de poder adquisitivo del último trimestre. Ante la baja expectativa de un horizonte económico al alza, los consumidores cambiaron sus hábitos de compra para ajustar el presupuesto familiar.

Lejos quedaron los períodos donde la alta volatilidad inflacionaria -superior a la actual- invitaba a stockearse de productos básicos como un método de ahorro ante futuros aumentos. 

La estrategia doméstica brindaba un método de cobertura para anticiparse a las actualizaciones de las listas de precios que las empresas llegaron a efectuar de forma casi diaria. 

Ahora, el contexto impide cualquier capacidad de adelanto de consumo y también limita el poder de compra de alimentos y elementos de primera necesidad, impulsado por la contracción de los ingresos y el porcentaje cada vez mayor que se llevan las tarifas de servicios.

Las demandas del ajuste que el Gobierno defiende a capa y espada presionan el presupuesto en los hogares y forzaron a los trabajadores a recurrir a la microeconomía de subsistencia basada en compras fraccionadas, el abandono de las primeras marcas y la necesidad de optar por productos básicos de origen informal.

Con salarios congelados, los consumidores optan por compras por unidad y se vueñcam a segundas y terceras marcas.
Con salarios congelados, los consumidores optan por compras por unidad y se vueñcam a segundas y terceras marcas.

El consumo en picada

El último relevamiento del INDEC refleja una caída sostenida durante abril en supermercados y mayoristas de todo el país. Este saldo negativo se suma al acumulado de los primeros meses del año. 

En los supermercados, el volumen de ventas retrocedió un 5,1% interanual, acumulando una baja del 3,1% en el primer cuatrimestre. Este descenso representa la contracción más marcada desde abril del año previo, cuando el indicador alcanzó un 8,9%. 

En tanto, el ticket promedio fue de $35.817.

La forma de pago más elegida por los consumidores fueron las tarjetas de crédito, que se consolidaron como el instrumento predominante, concentrando el 44,9% de las ventas. 

Por su parte, los autoservicios mayoristas profundizaron la baja al registrar una disminución interanual del 7,2% en sus ventas de abril, marcando el peor registro de actividad desde noviembre 2025, cuando la caída había alcanzado el 8,3%.

De acuerdo con el último informe de la consultora Scentia, el volumen de compra en las grandes cadenas disminuyó debido a que los hogares carecen de la liquidez necesaria para afrontar la compra mensual o quincenal. 

En contraposición, en los comercios de cercanía, que incluyen autoservicios, almacenes y comercios de barrio, se registra un bajo ticket promedio. 

Con lo justo: compras por unidad en verdulerías y carnicerías

En este contexto, creció la compra de necesidad inmediata o de reposición diaria, donde el consumidor adquiere exclusivamente las unidades requeridas para esa jornada. 

El fraccionamiento es más evidente en los comercios de alimentos frescos, como verdulerías y carnicerías

Los reportes de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) indican que la modalidad de compra por kilogramo o por cajón cerrado cedió terreno ante el pedido por unidades: los consumidores solicitan cantidades exactas de hortalizas o piezas de carne fraccionadas para mitigar el desperdicio y ajustar el presupuesto familiar. 

Este cambio alteró también la composición de la canasta básica de alimentos. 

Los datos de la consultora Focus Market reflejan un desplazamiento de la demanda desde las líneas de productos catalogados como premium o de primeras marcas hacia opciones de segundas y terceras marcas, muchas de las cuales corresponden a las denominadas "marcas blancas" o de los propios distribuidores. 

La demanda basada en el precio provocó que categorías de consumo masivo como lácteos, fideos secos y aceites registren una sustitución casi total en los hogares de ingresos medios y bajos. 

Las empresas optaron por reconfigurar sus líneas de envasado para ofrecer presentaciones de menor gramaje, permitiendo que el valor del producto se mantenga dentro de los límites del presupuesto diario del comprador. 

Productos de primera higiene de origen informal

Los informes de la Cámara Argentina de las Industrias de Productos de Higiene Personal, Cosmética y Perfumería (CAPA) arrojan una reducción en la compra de artículos como detergentes y suavizantes de marcas multinacionales

Como alternativa de ahorro, los consumidores recurren de manera creciente a las bocas de expendio de productos de limpieza sueltos o de fabricación casera

Estos establecimientos rellenan los envases plásticos provistos por los propios clientes, eliminando el costo logístico y de empaque de la ecuación comercial, lo que permite reducir el precio hasta un 40% en comparación con los canales formales. 

Salarios en picada e inflación sostenida: la receta fatal para el consumo

Tomando como referencia el 9,4% de inflación acumulada en el primer trimestre del año, medida por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), el promedio general de ingresos quedó ligeramente rezagado. Quien más sufrió este desfasaje fue el sector privado formal, que apenas alcanzó un 5,9% en el trimestre, evidenciando una pérdida de poder de compra. 

En este marco, un análisis de la consultora Kantar Insights afirma que el 85% de los hogares argentinos modificó sus hábitos de compra durante el último año, priorizando la optimización del presupuesto. 

Por último, el documento destaca que la conducta de buscar ofertas puntuales o desplazarse por múltiples puntos de venta para conseguir el precio más bajo reemplazó a la fidelidad de marca o de establecimiento. 

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