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El Gobierno lamentó la decisión de Brasil de retirar a su embajador de Argentina y aseguró que no responderá a una "diferencia política"

La administración de Lula da Silva redujo el nivel de representación diplomática con Argentina al rango de encargados de negocios y solicitó el regreso del embajador argentino en Brasilia. La Cancillería argentina emitió un comunicado al respecto donde lamentó la medida e indicó que mantendrá su política exterior basada en el interés nacional.

El Gobierno de Brasil anunció este martes la reducción del nivel de la representación diplomática con Argentina al rango de encargados de negocios, una medida inédita en más de dos siglos de relaciones bilaterales. Además, solicitó el regreso del embajador argentino en Brasilia, mientras que la representación brasileña en Buenos Aires también quedará a cargo de un encargado de negocios.

La decisión fue comunicada por el Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño al embajador argentino Daniel Raimondi y posteriormente fue confirmada por la Cancillería argentina mediante un comunicado oficial. 

En el texto, el Gobierno de Javier Milei afirmó que tomó nota de la medida de manera unilateral y lamentó que Brasil haya optado por "continuar aislándose del resto de la región por cuestiones puramente ideológicas".

En esa línea, sostuvieron que, en los últimos años, existieron numerosas diferencias políticas y expresiones cruzadas entre dirigentes de ambos países, aunque remarcaron que Argentina nunca respondió a esos episodios con medidas institucionales

Asimismo, reiteraron que las relaciones bilaterales deben regirse por los intereses permanentes de ambos pueblos y no por las necesidades políticas de los gobiernos de turno.

El comunicado oficial también ratificó que la política exterior argentina continuará enfocada en la defensa del interés nacional, la soberanía y el mandato otorgado por los ciudadanos. Mientras tanto, desde Brasil confirmaron que el embajador Julio Bitelli no regresará a Buenos Aires mientras se mantenga la actual situación diplomática.

La degradación del vínculo representa uno de los momentos de mayor tensión entre ambos países en las últimas décadas y marca un fuerte deterioro en la relación entre las dos principales economías del Mercosur.

El conflicto se originó tras el viaje de Javier Milei a Brasil para respaldar la candidatura presidencial de Flavio Bolsonaro. Durante su visita, el mandatario argentino calificó al presidente Luiz Inácio Lula da Silva de "ladrón", "presidiario" y "basura socialista", además de insultar al juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes. 

Brasil interpretó esas declaraciones como una injerencia en sus asuntos internos, postura que se endureció por el apoyo público de Milei al expresidente Jair Bolsonaro y culminó con la decisión de reducir al mínimo la representación diplomática entre ambos países.

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