Mantener la higiene de las mascotas que habitan en el hogar es un aspecto fundamental para cuidar su salud y la de toda la familia. Los paseos al aire libre y el contacto con otros perros pueden exponerlos a pulgas, garrapatas, infecciones u otras enfermedades. Por eso, es importante incorporar hábitos rutinarios de aseo desde sus primeros meses de vida.

El baño, el cepillado del pelaje y la limpieza de dientes o de los oídos deben realizarse con cierta frecuencia para protegerlos de diversas afecciones. El baño es la tarea más importante para la higiene de los perros. Para hacerlo hay que ser pacientes con la mascota, en especia cuando es un cachorro.

La experiencia debe resultar agradable para ellos. No es recomendable obligarlos si se resisten ya que puede provocarles un trauma, que es más difícil de revertir. La clave es elegir un lugar donde la mascota no sufra un cambio de temperatura brusco y tenga espacio suficiente. Si hace mucho frío conviene bañarlo en la pileta de la cocina o la bañera, de acuerdo al tamaño del perro. Si el clima es caluroso, es preferible higienizarlo al aire libre, puede ser en un balcón, patio o jardín.

Antes de comenzar hay que tener a mano todos los elementos necesarios: cepillo, toalla de secado, un champú específico, esponja y una fuente de agua a temperatura adecuada. Para elegir el champú se debe tener en cuenta que los perros precisan de un producto distinto al de los humanos, ya que este no es adecuado para el pH de su piel y puede causar irritaciones cutáneas.

Se pueden conseguir champús especiales para perros con piel sensible o según el tipo de pelo. Es recomendable lavar primero la zona del lomo. Mojar bien el área y aplicar el champú con una esponja. Luego pasar a las patas y enjuagar bien para que no queden restos de jabón.

Por último, higienizar la cabeza de la mascota. Conviene dejar esta parte para el final porque es una zona sensible y los animales suelen incomodarse cuando se los moja allí. Es importante evitar que entre agua o jabón en los ojos y dentro del oído, ya que puede causar irritación u otitis. Los perros de pelo largo necesitan de baños mensuales y cepillados diarios para mantenerlo desenredado y brillante. Mientras que, los perros con pelaje corto, deben bañarse cada 30 o 60 días como máximo.

En este caso, el cepillado ayuda a eliminar las células muertas de la piel y activa la circulación. Lo ideal es peinarlos dos o tres veces por semana. En tanto, los cachorros y perros en edad adulta, necesitan baños una vez al mes como mucho. Al ser más frágiles y susceptibles a los resfríos, se recomienda higienizarlos en ambientes cálidos y al finalizar el baño, secarlos muy bien.

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