El órgano por excelencia más vital de nuestro organismo es el corazón, y suele ser uno de los menos cuidados y que puede acarrear diversos tipos de enfermedades graves e incluso la propia muerte. Es por eso que se lo tiene que cuidar, mantener hábitos saludables y brindar el tratamiento que se requiera para evitar problemas a futuro.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) definió a las enfermedades cardiovasculares (ECV) como “un grupo de desórdenes del corazón y de los vaso sanguíneos, entre los que se encuentran los ataques al corazón y los accidentes cerebrovasculares (ACV), que suelen ser fenómenos agudos que se debe sobre todo a obstrucciones que impiden que la sangre fluya hacia el corazón o el cerebro”.

¿Cómo pueden repercutir en las personas?

Respecto a este tema, la doctora Valeria El Haj (M.N. 99.291) relató que “los efectos de los factores de riesgo comportamentales pueden manifestarse en las personas en forma de hipertensión arterial, hiperglucemia, hiperlipidemia y sobrepeso u obesidad. Estos “factores de riesgo intermediarios”, que pueden medirse en los centros de atención primaria, son indicativos de un aumento del riesgo de sufrir ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardíaca y otras complicaciones”.

Para evitar problemas cardíacos no sólo basta con una alimentación sana y completa, sino que existen diversos hábitos saludables para realizar, que si se logran adoptar todos los días, sirven para reducir el riesgo de padecer una enfermedad cardíaca.

Ejercicio, una de las soluciones

Uno de ellos es la actividad física a cualquier edad, independientemente de existir enfermedades de base o no, ya que tiene efectos cardiovasculares beneficiosos que han sido demostrados y que actúan sobre mecanismos que optimizan la presión arterial, la frecuencia cardíaca, el endotelio que se encuentra en la pared interna de las arterias y diversos sistemas metabólicos.

De esta manera, se previene la formación de placas de colesterol y trombos, se evita el desarrollo de enfermedades y se optimiza el tratamiento de éstas cuando existen, evitando al fin el sufrimiento del corazón y el sistema cardiovascular.

La facultativa sostuvo con relación a esto, que “está demostrado que el ejercicio regular tiene amplios beneficios para la salud. De hecho, existe evidencia que sugiere que un estilo de vida sedentario puede ser un predictor de mortalidad aún más fuerte que factores de riesgo establecidos como el tabaquismo, la hipertensión y la diabetes”, además la Directora Médica Nacional de OSPEDYC agregó que: “Es de suma importancia que un profesional evalúe, y prescriba ejercicio rutinariamente y una mayor actividad física a los pacientes”.

Corazón: ciertos cuidados a la hora de ejercitar

Un punto a tener en cuenta es que si bien se recomienda hacer actividad física con regularidad, la práctica de ejercicio no está exenta de riesgos, pudiendo ocurrir traumatismos, arritmias cardíacas, infarto agudo de miocardio y hasta la muerte súbita.

Y la prevalencia de estos riesgos se incrementa cuando existen enfermedades de base como, por ejemplo, diabetes, hipertensión arterial, alteraciones y elevación del colesterol, obesidad y enfermedad de las arterias. Muchas veces las personas que las padecen saben de su existencia, pero muchas otras no.

Otro factor importante a tener en cuenta son las temperaturas extremas, ya que los ambientes cálidos y húmedos aumentan el riesgo de enfermedad por calor ante el ejercicio, generando desde síntomas menores como calambres hasta pérdida de conciencia.

En tanto, el ejercicio durante bajas temperaturas (siempre considerar para estos casos la sensación térmica), presenta también riesgos generales y riesgos particulares sobre todo en los pacientes con enfermedad coronaria y deben suspenderse ante síntomas de malestar.

Tabaco, uno de los tantos enemigos

Otra de las claves para cuidar el corazón es la de dejar de consumir tabaco, ya que este letal químico mata a casi la mitad de sus usuarios y causa unas seis millones de muertes cada año. En tanto, el 10 por ciento de estos decesos se produce por la inhalación pasiva de humo ajeno en hogares, restaurantes, oficinas u otros espacios cerrados.

El tercer ítem a tener en cuenta tiene que ver con la alimentación adecuada, ya que es clave para el manejo y control de la hipertensión arterial, la diabetes y la obesidad, además de ayudar a prevenir el infarto agudo de miocardio y el accidente cerebrovascular.

Mantenerse hidratado ayuda mucho

Un punto en parentesco con el anterior y que no deja de ser importante también tiene que ver con la hidratación, ya que la clave de beber agua para reducir el riesgo de sufrir insuficiencia cardíaca es uno de los beneficios que mucha gente todavía no está al tanto.

Para el buen funcionamiento del organismo de los adultos, hay que consumir un mínimo de dos litros de agua por día, ya que es un nutriente indispensable sin el cual el cuerpo no puede sobrevivir ni funcionar correctamente, ya que no hay otro nutriente tan esencial y necesario en cantidades elevadas.

Según indican algunos estudios, mantener una buena hidratación puede prevenir o ralentizar los cambios en el corazón que pueden derivar en problemas a futuro para el mismo, además regula la presión arterial y el ritmo cardíaco, que es de importancia porque el sistema circulatorio abastece de forma constante de oxígeno y nutrientes a todos los órganos.

¿Qué dicen los números?

En cuanto a las estadísticas que se manejan en nuestro país, se producen unas 100.000 muertes anuales y 280 muertes diarias por este importante tema, además hay actualmente unas 16 millones de personas hipertensas, de las cuales el 38,8 por ciento desconoce su situación, y aquellos que la conocen, sólo una pequeña minoría la tienen controlada y actúan como recomiendan los profesionales de la salud.

Cabe destacar, que el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular aumenta ante el consumo elevado de sal, azúcares, grasas y pocas frutas, ya que son alimentos considerados como nocivos para el corazón.

Valores a tener en cuenta

Finalmente, los factores de riesgo se consideran elevados cuando los valores son igual o superiores a los siguientes: presión arterial 140/190 mmHg, colesterol total no debe superar los 200 ml, el Índice de Masa Corporal no tiene que ser mayor a 27 kg/m, perímetro de cintura tiene que ser en los varones inferior a 102 cm y en la mujeres, inferior a 88 cm y la glucemia no debe superar los 100 mg/dl.

Cualquier valor fuera de éstos es recomendable visitar a un médico para nivelar los valores, realizar el respectivo tratamiento y vivir una vida sin sobresaltos.

Fibrilación auricular

Una de las afecciones cardíacas más conocidas es la Fibrilación Auricular (FA), que afecta a 1 de cada 10 personas mayores de 80 años. Con más de 2,3 millones de personas en América Latina afectadas, se prevé que las cifras aumentarán en un 27% para el 2030, por lo que se está convirtiendo en uno de los desafíos de salud clave.

En Argentina, la prevalencia de la FA es de 280.000 casos, que representan un 0,64% de la población. Esta afección reduce la eficiencia y rendimiento del corazón, que hace que éste no pueda suministrar bien oxígeno al organismo. El paciente puede experimentar malestar general y síntomas como palpitaciones, fatiga, falta de aire, mareos, dolor en el pecho y afecciones más graves como un ACV.

Visitar al cardiólogo

Para mantener un corazón sano hay que acudir a un cardiólogo para realizar estudios y estar tranquilo, pero la consulta que suele surgir en una persona es ¿Cuándo acudir? o ¿Qué controles hacerse?.

Los especialistas en este campo recomiendan en la infancia y la adolescencia seguir las recomendaciones del pediatra, pero recuerdan que para hacer actividad física y deportes, corresponde realizarse un examen previo y presentar un certificado firmado por el médico tratante.

Es clave antes de los 16 años un análisis de sangre y un electrocardiograma, sobre todo en aquellos niños que presenten antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular. Además del control de la presión arterial, que es un indicador que el pediatra suele medir en la consulta cuando lo crea apropiado.

Entre los 20 y 30 años, en individuos sin antecedentes familiares de enfermedad coronaria y sin sintomatología, las recomendaciones son la realización de un análisis de laboratorio cada 3 años, electrocardiograma cada 5 y medición de la presión arterial cada 2 años.

La frecuencia aumenta levemente para aquellos entre los 40 y los 50: análisis de laboratorio cada 2 años, electrocardiograma anual y medición de presión arterial idealmente en forma cuatrimestral.

A partir de los 50, se hacen análisis anuales de laboratorio ampliando parámetros solicitados según criterio médico, electrocardiograma cada 6 meses, medición de presión arterial regular y un test de esfuerzo cada 2 años o en forma anual, según lo considere el profesional.

POR G.A.

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