Carrie Kearns, una mujer inglesa de 40 años, fue diagnosticada con autismo recientemente luego de haberse realizado unos estudios por volver del trabajo muy cansada, el diagnóstico le cambio la vida.

Kearns volvía del trabajo muy agotada y no encontraba la razón, tras someterse a un tratamiento médico que duró varios meses, recibió un diagnóstico revelador: tenía autismo.

Una mujer inglesa fue diagnosticada con autismo a los 40 años.
Carrie Kearns, una mujer inglesa de 40 años, recibió un diagnóstico que le cambió la vida.

El especialista le indicó que la razón por la que se sentía tan cansada era porque había estado viviendo “enmascarada todo el día, tratando de encajar”.

En diálogo con el medio de comunicación Manchester Evening News, la madre de dos hijos confesó: “Desde que era niña, me di cuenta de que era diferente”. “Parecía que no podía encajar con otros niños de mi edad y siempre fui solitaria jugando por mi cuenta. Estaba más interesada en la naturaleza y en jugar con plantas e insectos que en lo que jugaban mis amigos”.

Durante su infancia sufrió bullying por ser diferente a los demás: “Nunca parecía entenderlos, los juegos que jugaban o la forma en que hablaban. Hubo muchos malentendidos porque me tomaba las cosas demasiado en serio y no entendía el punto”.

“La manera en que me vestía no estaba de acuerdo con la moda en ese momento y no me vestía igual que otras personas. A medida que fui creciendo, descubrí que el trabajo era difícil porque me metía en problemas por decir lo que pensaba. Era bastante apasionada y parecía como si fuera agresiva”, agregó.

El diagnóstico que le cambio la vida

“Es un alivio descubrir que eres autista porque te das cuenta de que no tengo nada malo, entiendo que la manera en que pienso, actúo y hago las cosas es normal para mí y está bien hacer esas cosas y ser así”, dijo Carrie.

En esta línea reveló que comenzó a leer sobre el autismo después de que le dieran el mismo diagnóstico a su hijo menor, ya que notó rasgos similares consigo misma, especialmente cuando era niña.

“No se puede saber si una persona es autista, pero se puede decir que hay algo diferente. Mi terapeuta dijo que funcionaba bien porque tengo esposo e hijos”, expresó.

Por último, Carrie admitió sentirse muy afortunada por la rapidez de tratamiento. “Tuve mucha suerte con el diagnóstico porque no tomó tanto tiempo. Solo esperé alrededor de seis meses, lo cual es absolutamente increíble”.