La nueva variante de coronavirus Ómicron fue reportada por primera vez el 24 de noviembre en Sudáfrica, al día siguiente la Organización Mundial de la Salud ( OMS) la declaró "variante de preocupación" (VOC, en inglés) debido a la gran cantidad de mutaciones que tenía respecto al virus original surgido en Wuhan, China, hace exactamente dos años.

Es la última variante del SARS-CoV-2 en darse a conocer y la más mutada hasta la fecha. La Ómicron presenta “un riesgo muy elevado” para el mundo, advirtió está semana la OMS, y subrayó que hay todavía muchas incógnitas sobre esta variante, especialmente sobre el peligro real que representa.

Los primeros informes e investigaciones sobre la nueva cepa de coronavirus detallaron algunas de las características que posee y que alertaron a la comunidad científica. Hasta el momento se sabe que los síntomas que presenta tienen diferencias con las variantes Alfa, Beta, Gamma y Delta, también designadas como “variante de preocupación”.

La OMS detalló que "el incremento considerable de la detección de casos sospechosos (con base en la falla de detección del gen S en algunos protocolos de RT-PCR) de la variante B.1.1.529 en Sudáfrica, país que notificó el primer caso en una muestra tomada el 9 de noviembre de 2021 e identificada el 24 de noviembre, llevó a la OMS a tomar la decisión de designarla como VOC como una medida de precaución".

Sin embargo, médicos de Sudáfrica informan que los casos de COVID-19 atribuidos a la nueva variante muestran en su mayoría síntomas leves. La presidenta de la Asociación Médica de Sudáfrica, Angelique Coetzee, quien alertó a las autoridades del país sobre la aparición de Ómicron, reveló que los síntomas de la nueva cepa son "inusuales, aunque leves".

"Sus síntomas eran muy diferentes y más leves de los que había tratado antes", dijo la doctora en una entrevista con el diario británico The Telegraph. Los afectados desarrollan una "enfermedad leve" que se refleja en síntomas como "el dolor muscular y el cansancio durante uno o dos días de malestar", explicó la especialista.

"Hasta ahora, hemos detectado que los infectados no sufren pérdida del gusto o del olfato. Pueden tener una ligera tos. No hay síntomas destacados. De los infectados, algunos están siendo tratados en casa", agregó.

La mayoría de los casos atribuidos a la nueva variante presentan síntomas leves.

Coetzee avisó al comité consultor de vacunas del país sobre la rara variante el pasado 18 de noviembre, cuando cuatro miembros de su familia dieron positivo por coronavirus, lo que se reflejó en un acusado cansancio. En total, una veintena de pacientes de Coetzee presentaron los síntomas de la nueva variante, la mayoría de ellos eran hombres y la mitad no estaba vacunada.

Por otra parte, la experta advirtió que la llegada de la cepa Ómicron conlleva riesgos adicionales para los mayores no inmunizados. "Lo que nos tiene que preocupar ahora es que cuando las personas mayores no vacunadas se infecten con la nueva variante", ya que -advierte- "si no se vacunan, vamos a ver a muchas personas con una [forma de la] enfermedad grave".

En tanto, el doctor Unben Pillay, médico general en la provincia Gauteng, epicentro del nuevo brote (registra 81% de los casos de Ómicron reportados), indicó que fue testigo de un rápido aumento en casos de COVID-19 en los últimos 10 días pero que hasta ahora han sido casos muy leves, donde los pacientes muestran síntomas similares a los de la influenza, tos seca, fiebre, sudores nocturnos y muchos dolores corporales.

Los infectados no sufren pérdida de olfato o gusto.

Además, señaló que a aquellas personas vacunadas les va mucho mejor que a los no vacunados y que todos los infectados fueron tratados en sus casas, sin notificarse internaciones.

El aumento reciente en Sudáfrica ha sido en personas de aproximadamente 20 y 30 años de edad, y los doctores enfatizan que los síntomas de COVID-19 suelen ser leves en ese grupo de edad. Esta variante desencadenó consecuencias como la prohibición en varios países al desembarco de pasajeros procedentes del estado más afectado.

Hoy, las pruebas de PCR continúan detectando la infección con ómicron, y se están realizando estudios para determinar si hay algún impacto en las pruebas de detección rápida de antígenos, dijo la OMS.

La rápida propagación en Sudáfrica y sus muchas mutaciones es preocupante, según advirtió el organismo. “La probabilidad de una mayor propagación potencial de Omicron a nivel mundial es alta”, destacó la OMS. “Si se produce otro aumento importante de Covid-19 impulsado por Omicron, las consecuencias pueden ser graves”, concluyó.