Se avecina la llegada del verano y con ella, la alegría de las vacaciones, del amor y el sexo, ya que los especialistas confirman que es el momento del año en que las personas intensifican sus relaciones, aunque también hay que estar atentos a que esta situación no culmine en una pesadilla.

Para hablar del tema, el psicólogo Mauricio Strugo (M.N. 44.136) le comentó de forma contundente a “Crónica” que “está comprobado que las estaciones suelen generar distintos estados de ánimo, y así como en el invierno la gente suele deprimirse y está más apagada, en el verano sucede todo lo contrario, la gente está más abierta al disfrute, más alegre, y esto está comprobado científicamente; entonces en el verano en sí, el hecho de estar con menos ropa, de mirarnos más y poder vernos los cuerpos, genera un deseo sexual y ganas de encontrarnos más”.

Sexo: ¿Qué pasa con nosotros?

El especialista agregó que “el tema es que a veces estamos con menos ropa pero en muchas situaciones que tienen que ver con tener vergüenza, que tienen que ver de cómo nos sentimos con nuestros cuerpos, y que hace que en algún punto haya timidez para acercarse a otro; además de una pandemia donde estuvimos tan encerrados, también cuesta mucho más que antes el encuentro, hay como mucha ansiedad”.

Justamente y en continuación con lo ocurrido con la pandemia de coronavirus, que aún continúa pero que en nuestro país se mantiene en equilibrio por el momento, Strugo sostuvo que “en este momento hay mucha euforia y muchas ganas de disfrutar y de compartir lo no vivido, la gente hoy está festejando los cumpleaños que no pudo, entonces este cumpleaños va a hacerlo con muchas más cosas, como el año pasado o el anteaño pasado donde no lo pudo hacer, entonces hay más deseo y tanta expectativa de que todo salga bien y todo este bueno, pero puede terminar jugando en contra en el sentido de lo que se conoce como ‘ansiedad de rendimiento’ en sexología, porque es como que queremos estar a la altura de la situación de lo que se espera de nosotros, después de no habernos visto, y en verano, con la temperatura más cálida, querer tener encuentros, querer estar más cerca”.

Verano: sexo “outdoor” y embarazos

Es sabido que ante la llegada de las altas temperaturas y esta época, muchos se animan a tener sexo de manera “outdoor” (es decir en exteriores), aunque esta práctica conlleva a padecer ciertos riesgos: “Tiene que ver con el verano, claramente, por una cuestión climática y con los permisos que nos damos en vacaciones, y porque en vacaciones, si la pareja esta muy conectada o con la persona que conocemos estamos muy apasionados, nos damos permisos que en épocas laborales, en los meses en los que estamos trabajando, el estrés mismo de la rutina genera que uno tenga mucho más prurito, que estemos como un poco más condicionados por el contexto; pero cuando vamos a una playa es muy frecuente para todos la fantasía de tener alguna relación cerca del mar o en el mar mismo, o animarse a una pileta. Son cosas que en general son permisos que uno se da porque está más liberado, que hay un poco más de permiso para tomar alcohol o pasarla bien”.

Así como en las épocas veraniegas sube la intensidad sexual, también son esos momentos en los cuales aumentan las tasas de embarazo, y con relación a este importante ítem el psicólogo (@mauriciostrugo) argumentó que “en general suele ser la estación donde se generan más embarazos, o sea, en realidad más que en el verano en sí, es entre agosto y marzo, que son meses donde empieza por ahí a verse estos permisos y deseo sexual que aumenta”.

Strugo agregó en continuación con este tema, que “cuando tenemos frío lo que queremos es taparnos, lo que queremos es cubrirnos más, porque nota el clima y esto genera que no compartamos tanto el espacio. Cuando hay un calor extremo pasa lo mismo, tampoco queremos compartir un espacio, pero si es un calor cálido y agradable, esto genera ganas de estar juntos bastante cerca, de estar desnudos, cosa que en general no sucede en épocas invernales”.

Según la región, la temperatura “interna”

Por otra parte y aunque parezca insólito de creer, las regiones del mundo suelen tener una tendencia de lugares más fogosos que otros, como el ejemplo que citó el psicólogo: “A nivel médico desconozco por qué en el verano hay más frecuencia sexual, porque tendríamos que investigarlo, tiene que ver con que en esto hay algo emocional, es el verano que produce alegría, ganas de divertirse y de estar en contacto”.

“Por ejemplo, tenemos el caso de Brasil, que se compara con gente de los Países Bajos en Europa, la manera de vivir de la gente como el carioca, porque el brasileño de Río de Janeiro es una persona que está todo el tiempo alegre, está todo tiempo de fiesta y tiene buen humor, y la persona de lugares fríos es fría, es una persona poco demostrativa, reservada, muy formal en las relaciones; entonces hay algo de esto. En países con frío hay una tasa muy alta de suicidios y en épocas invernales, pero en épocas no invernales la temperatura máxima es de 15 grados, no es una temperatura como la que estamos acostumbrados nosotros de más de 30 grados, lo que hace que uno se encierre en su casa, porque al salir hace frío”, relató.

Cuidados a tener en cuenta

Otro tema importante tiene que ver con la juventud y sus ganas de experimentar nuevas situaciones con otras personas, aunque estas pueden desembocar en futuros problemas, con lo cual el profesional dejó un testimonio para tener en cuenta.

“Hay que entender que en el verano todos tenemos ganas de liberarnos un poco y divertirnos pero que hay que ser cautelosos, hay que tener mucho cuidado y para eso está bueno funcionar en grupos, manejarnos juntos, asegurarnos con quién estamos, no encontrarnos con una persona que es desconocida y conocimos un ratito nada más, dejar una referencia o tener algún teléfono para poder compartir nuestra ubicación con algún amigo a amiga, o sea, tener ciertos cuidados”, opinó el profesional.

Strugo añadió que “de más está decir no sólo cuidados de situaciones así, sino también de embarazo y enfermedades de transmisión sexual, porque en los momentos producto del mismo verano o estar de vacaciones, nos animamos a tomar más o emborracharnos y son momentos de mucho riesgo, porque podemos perder la conciencia, porque los límites se desdibujan y podemos terminar subiendo a un auto o aceptando un trago de alguien que nos dé alguna pastilla que nos adormezca, y estas situaciones son conocidas y pasan, por eso digo la insistencia de manejarse en grupo, de que siempre haya alguien que sepa dónde voy a estar, y disfrutemos del contacto y posibilidad de estar cerca, que hasta hace poco se nos privó bastante, pero con responsabilidad y cuidado".

Sexo y coronavirus

La llegada de esta estación particular le abre la puerta a más relaciones casuales, pero no hay que olvidarse que la presencia del Covid todavía sigue intacta, como así de otras enfermedades.

“Somos conscientes de que el coronavirus aún está presente en nuestra sociedad, y entonces el sexo casual bajó un poco la proporción que tenía antes, donde la gente directamente tenía relaciones y estaba todo bien, hoy en día sabemos que podemos contagiarnos ademas de la enfermedades venéreas o infecciosas, podemos tener covid”, relató.

“En verano suelen haber encuentros en la costa o en la playa, encuentros de una noche, conocerse y hoy con los recursos tecnológicos por ahí uno puede seguir contacto como antes no pasaba, o pasaba por carta. Durante todo el año se carteaban y se veían nuevamente en el verano porque las familias veraneaban siempre en el mismo lugar, entonces era un amor de verano”, agregó el especialista.

Strugo sostuvo que “hoy con la tecnología uno está más conectado hay más transporte, y a lo mejor se animan a ir y venir al pueblo donde cada uno es para encontrarse”.

POR G.A.