Lc 2,36-40.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Estaba también allí una profetisa llamada Ana, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido. (...). Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.

Palabra Del Señor.

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