La muerte halló una nueva forma de manifestarse en los ataques callejeros, los cuales se repiten cada vez más, en cifras y con consecuencias escalofriantes: víctimas fatales, en su gran mayoría jóvenes, cuya partida tan temprana y cruel en manos de patotas, representan un dolor, que sus familias jamás dejarán atrás. Un desenlace mortal de un cóctel explosivo de drogas y alcohol, según reconocen las mismas autoridades, y seres queridos de quienes perdieron la vida en una gresca.

"Se juntan entre siete u ocho y le pegan a uno, a mansalva, hasta que no respire. Se perdió el respeto a la vida"


En cada fin de semana, ya se han hecho una costumbre las llamadas de emergencia en las comisarías, cómo también las atenciones del mismo carácter en los hospitales, y por una misma causa: la violencia callejera. La cual suele manifestarse en golpizas de muchos contra pocos o tan solo uno, o en peleas mano a mano o entre bandos numerosos. No obstante, la primera variante acontece con mayor periodicidad, según reveló una trabajadora de la salud de un hospital del conurbano, al expresar que ya no hay enfrentamientos entre un barrio y otro, sino que se juntan entre siete u ocho y le pegan a uno, a mansalva, hasta que no respire. Se perdió el respeto a la vida”.

La muerte de Lautaro Padín en manos de una patota


El testimonio de la profesional sanitaria, aunque no lo hace, pareciera referirse al brutal asesinato de Lautaro Padín. El cual tuvo lugar en la esquina de Dardo Rocha y calle 4, en la localidad bonaerense de Berazategui, hasta donde llegó Lautaro, escapando de más de diez personas, mayores y menores, quienes finalmente lo derribaron. Una secuencia que fue registrada por uno de los atacantes, a través de su teléfono celular. En el vídeo, se escucha la voz de quién filma, expresando: “lo bajó, lo bajo”, haciendo referencia a la caída del joven.
En el suelo, le estrellaron un escombro en la cabeza, le propinaron patadas por todo el resto del cuerpo, y posteriormente le robaron sus pertenencias.

Lautaro Padín, víctima de un ataque en patota, junto a Karina,  su mamá.

En consecuencia, “Tito”, cómo conocían a la víctima, sufrió hundimiento de cráneo, y una fisura en un costilla, que a su vez le perforó un pulmón. Graves lesiones por las que agonizó durante 14 días, hasta que murió. Un trágico final de un hecho que tuvo lugar en la madrugada del último 17:de julio. Jornada en la que Padín acudió a una fiesta clandestina, en la que también se hallaban sus agresores.

“Lo que le pasó a mí hijo no se lo merece él ni nadie. Lo salieron a cazar y no se pudo defender”

A tres meses del asesinato, la investigación judicial no ha logrado precisar si existió un altercado en el evento, que haya sido motivo suficiente para que la patota procediera de la forma macabra que lo hizo.

Lautaro Padín sufrió graves lesiones provocadas por una patota, por las que agonizó durante 14 días, hasta que murió.

En este sentido, Karina, mamá de Lautaro, enfatizó que “se dicen muchas cosas, pero el final es lo triste. No sé que pasó. Lo único que tenemos claro es que él sale del lugar y cuando ve que lo esperaba mucha gente afuera, empieza a correr”. Una persecución bestial, por la cual la desconsolada madre consideró que “lo que le pasó a mí hijo no se lo merece él ni nadie. Lo salieron a cazar y no se pudo defender”.

Por dicha cacería, las autoridades de la UFI° 4 de Berazategui dispusieron las detenciones de Lautaro Cabral y de Matías Fernández, cómo asimismo de Carlos Fernández, pero este se dio a la fuga. En la investigación judicial se intenta esclarecer el grado de participación en el homicidio de tres menores, quienes “luego de lo que le hicieron a mi hijo se fueron a jugar a un pool y se reían de él. Uno de ellos lucía la gorra de ‘Tito”, detalló Karina.

Pablo Ledesma, víctima de un ataque callejero

También son adolescentes los más de diez sospechosos de estar involucrados en el sangriento suceso que se cobró la vida de Pablo Ledesma, de 27 años. El joven se dirigía a la casa de un amigo en la madrugada del 12 de septiembre pasado. Pero al llegar a la esquina de 1134 y Diagonal Los Guaraníes, en Ingeniero Allan, él y un amigo advierten que dos chicas se estaban peleando. Por lo tanto intenta separar, pero una de ellas lo empuja y le exige que no intervenga. En ese instante, otros tres adolescentes lo cercan y finalmente Pablo recibe tres puñaladas, siendo mortal la que sufre en el tórax a la altura del corazón.

Pablo Ledesma tenía 27 años cuando fue asesinado en un ataque callejero.

Finalmente, Ledesma muere, horas después, en el hospital Mi Pueblo, de Florencio Varela. Por el crimen solo está imputado un menor, de 15 años, edad por la cual permanece en libertad.

Justamente, la corta edad de quienes impulsan peleas y ataques en la vía pública es una constante, que implica un factor de preocupación para las autoridades pertinentes, cómo de los propios padres que tienen hijos adolescentes. Incluso de los progenitores de las víctimas, tal es el caso de Karina, que aseguró que “la culpa de esto la tenemos los adultos, los que le facilitan las drogas y pastillas, y el alcohol a nuestros chicos. Los padres también, porque tampoco les enseñan como deben proceder en la calle. Ojalá que cambie la sociedad”.


Los conflictos callejeros cuentan con un actor temido y prohibido: el boxeador. La famosa frase hecha de la mamo prohibida” es ley en toda pelea que no tenga lugar dentro de un ring. Una cuestión tan antigua, cómo al mismo tiempo vigente, más aún con la reciente muerte de un pugilista tras un incidente violento a la salida de una fiesta, en la madrugada del último lunes.


El deceso de Milton Aranda, quien recibió dos puñaladas en el pecho, en la localidad bonaerense de Marcos Paz instaló nuevamente en el debate cómo debe reaccionar un deportista de boxeo ante una situación agresiva en un contexto que nada tiene que ver con su práctica deportiva.

En este sentido, Ezequiel Bonelli, boxeador profesional desde 2013, afirmó que es preferible agachar la cabeza y quedar como un c..ón. Cuando se trata de defensa propia es relativamente diferente, pero en ese tipo de situaciones no tenes alternativa”.

Alarman los ataques callejeros que crecen cada fin de semana. 

En coincidencia, el campeón latino Welter, Diego “La Joya” Chávez consideró que “nosotros con un golpe podemos causar mucho daño a alguien que no sabe de box. Por eso, yo prefiero pasar por un c..ón. Aunque me molesta, porque saben que soy boxeador y quieren mostrar que se la bancan más que yo”.

A su vez, Chávez señaló que en caso de advertir cierto riesgo a la integridad propia, quien tiene experiencia en calzarse los guantes debe “si no tienen opción, defenderse con golpes que sean más pará alejar al agresor, que para lastimarlo. Igual lo ideal es no meterse en problemas”.

Por su parte, el entrenador, con licencia en la Federación de Box, Mariano Oviedo, reveló que “si tenés un problema y no lo podes evitar, hay que responder con la mano abierta, no con el puño cerrado”. Sin embargo, Oviedo recalcó que “en el gimnasio, si me entero que uno de los chicos se peleó en la calle, se le habla mucho, y solo se le ordena realizar un calentamiento físico, como correr, ejercitar el cuerpo, que se venda las manos y lo mando a la casa, porque hizo lo que no tiene que hacer. En un gimnasio de box, no está bien visto un pibe que se agarra a piñas en la vía pública, es considerado un cobarde”.

"En un gimnasio de box, no está bien visto un pibe que se agarra a piñas en la vía pública, es considerado un cobarde"


No obstante, el mayor factor de prevención para quienes formar parte del mundo boxístico radica en evitar las jornadas nocturnas. Justamente Bonelli enfatizó que lo más recomendable es no salir de noche, porque esta no es buena consejera. Sé que los chicos no me van a hacer caso”.

En tanto, Mariano manifestó que “no estoy de acuerdo en que vaya a una fiesta, más si está en tiempo de competencia. Pero bueno son adolescentes, y entiendo que quieran divertirse. Entonces si van a una fiesta, que se retiren de la misma temprano, fijarse en las juntas. En este sentido, yo les digo que vayan con alguien que valga la pena y no con aquel que busca roña. Repito, y que se vayan a dormir temprano porque el día siguiente es una jornada de descanso o de entrenamiento. La noche no va con un deportista”.

La muerte halló una nueva forma de manifestarse en los ataques callejeros, los cuales se repiten cada vez más.

Una apreciación que fue compartida por “La Joya” Chávez, quien sugirió tener una vida tranquila y tratar de evitar todo tipo de problema. Hay que ser coherente, porque la meta del boxeador es el crecimiento deportivo, estar bien y tener un buen rendimiento”.


Un aspecto a tener en cuenta radica en la tentación que representa para quienes son habituales fomentadores de grescas, poner a prueba la capacidad de un boxeador, pero no mano a mano sino en patota. Por eso, Ezequiel precisó que “un desafío del boxeador en la vida es demostrar que no lo es”. Una misión que constituye el principal rival a vencer para un pugilista, con el fin de comportarse como un verdadero campeón lejos de un ring.

M.R.