Camelia Herrera ahora es una prestigiosa empresaria mexicana, pero antes de eso, comenzó vendiendo papas fritas en una plaza enfrente de una escuela secundaria en la ciudad de Morelia, en el estado de Michoacán.

La historia de Camelia va de la mano de su emprendimiento llamado "Papuchis". Comenzó con su puesto callejero, en el que ofrecía salchitacos, papas a la francesa (un tamal tradicional michoacano que puede servirse dulce o salado, que suele llevar salsa verde) y papas fritas. Este último producto fue el que pegó justo en el clavo. Afuera de la escuela secundaria vendía entre 130 y 170 bolsitas de papas diarias.

Pese a que su esposo, su principal compañero de trabajo y con quien había comenzado el humilde emprendimiento, falleciera luego de sufrir una grave enfermedad, Camelia siguió adelante y aprendió a ponerse al hombro a la administración del negocio.

Camelia, en su negocio "Papuchis".

“Inicié llevando tres kilos diarios para la preparación, que obviamente me daba un kilo de papa ya elaborada y la gente nos decía que estaba muy rica. Entendimos que de los productos que estábamos vendiendo en ese momento era el producto que más gustaba, que más aceptación tenía, y ya en algún momento decidimos dedicarnos nada más a la papa porque mi esposo enfermó y no podía nada que más llevarme con todo lo que teníamos que mover al lugar donde estuvimos de inicio”, explica Camelia Herrera en entrevista con el medio mexicano Entrepreneur.

Con respecto al duro momento de su vida relacionado a la muerte de su marido, Camelia aseguró: “Mi esposo se había quedado sin trabajo, se enfermó. Y yo tenía que estar haciéndole tres curaciones al día y aparte tenía que trabajar, cuidarle su alimentación y sus medicamentos. Yo no me podía emplear. Esa necesidad tenía y una hermana me regaló tres mil 500 pesos y me dijo que los trabajara. Duré tres noches sin dormir pensando qué es lo que iba a hacer, y para esto ya estábamos yendo con algunos productos, empecé a probar con la papa y éste fue el resultado.

Cuando empezó a "trabajar" ese dinero que le había prestado su hermana, todo fue de menor a mayor. Así, abrió su primera sucursal de “Papuchis”. “Hay muchos tiempos malos, pero más que nada es la convicción de que tiene uno que salir adelante. No podemos esperar a que nadie nos dé nada, además, las cosas llegan, porque yo sí en mi caso tuve la fortuna de que tuve mucho apoyo moral, económico, mi vecinita me prestaba 600 pesos cada mes, se los pagaba y me los prestaba dos días después, pero yo creo que cuando inicié empecé comprando en una bodega y sigo comprando en la misma bodega. Yo creo que es lealtad con los proveedores, con la misma aceitera, con la misma gasera, todo eso nos va dando beneficios”, aseguró esta emprendedora.

Las bolsas de papas fritas que Camelia piensa exportar a Canadá.

Tras su éxito Camelia Herrera hoy cuenta con 57 sucursales en Michoacán, en tiendas especializadas en productos naturales. Además, la empresaria acude a eventos en fiestas particulares y escuelas con un carrito de madera con sus productos: palomitas de maíz con canela y con trocitos de semilla de girasol.

Además, ofrece sus productos en un patio lindero a su casa, en donde diseñó una restaurante que ofrece sus productos, ya sea envasados o a granel. En su empresa colaboran sus tres hijos: Ulises (producción), Paulina (compras) y Alejandra (administración).

Su próximo negocio es expandirse a otros países cercanos y exportar papa, principalmente a Canadá. Para poder lograrlo, Herrera debe ajusta su producto a ciertos requerimientos, y estandar de calidad, como el acondicionamiento de una bodega en Morelia para procesar sus sabrosas papas fritas.

“Yo ahorita me estoy preparando, porque sigo estudiando, y voy a seguir hasta donde sea necesario, yo estoy ahorita en comercio exterior, soy becada y vamos a conformar un consorcio para exportación. Mi idea es crecer hasta donde sea necesario y si puedo llegar a ese punto sería lo ideal”, destacó Camelia, la emprendedora que progresó con un puesto de papas fritas.

 

 

El secreto de las mejores papas fritas, por Camelia

 

 

Lo importante del proceso de hacer papas frita es el remojo, en un proceso empírico, donde a menos almidón, la papa es más fácil de digerir.

Camelia junto a su hijo.

“Por medio de remojo extraigo parte del almidón, solamente parte, porque no se puede extraer todo el almidón de la papa. Y con esto nosotros estamos ayudando a que tengas buena digestión al momento del consumo. Es una de las cualidades por la que he tenido muy buena aceptación”, explicó Camelia.

Asimismo, señaló que actualmente están "salando con sal de mar sin refinar". "Es una sal certificada como orgánica, entre ellas el certificado kosher, es una sal que saboriza, no sala, se deshace muy rápido, tiene varias cualidades, y mi papa es baja en sodio", detalló.

 

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